
La comida rápida no tiene muy buena reputación entre los especialistas de la gastronomía y mucho menos entre los de la salud. Sobre todo después de los resultados de los últimos estudios realizados sobre uno de los grandes estandartes de la comida rápida, donde se cataloga a la hamburguesa con algo que no tiene que ver demasiado con la comida sana.
Uno de los ingredientes que suelen tener muchas de las hamburguesas es glutamato monosódico (MSG), una especie de sustancia aromática que es una sal concentrada que se añade a los alimentos para mejorar y potenciar su sabor.
Esta sustancia está considerada como segura por la Organización Mundial de la Salud pero se han registrado casos de que puede producir, dolores de cabeza, vómitos, asma, dolencias cardíacas, convulsiones, debilidad, etc.
De este modo, la revista «Muy interesante» junto a alimentos tales como las papas fritas en paquete, los chocolates, las gaseosas, los embutidos, o el pollo frito, entre otros tantos, destacan a las hamburguesas como las comidas más tóxicas de la actualidad.

Cuando comemos alguno de estos alimentos calóricos, se produce una activación en distintas regiones del cerebro similares a las de los adictos a otras drogas, como la cocaína. Por eso, la hamburguesa con queso se encuentra en el puesto nº 7 del mundo, dentro de las alternativas chatarras.
Otros advierten que las hamburguesas son tan adictivas como la pizza o la heroína.
«Las comidas hipercalóricas son aquellas que el organismo absorbe muy rápido. Contienen grandes cantidades de sal, azúcar y grasa. Combinados estos tres elementos tienen un efecto simbiótico, es decir, se potencian. Al ingresar juntos al organismo generan desequilibrios químicos que nos dan ganas de volver a consumirlos. Por eso se puede relacionar con una droga», dice Sputnik Gabriela Fiorentino, nutricionista de Uruguay de «Crece Contigo», un programa del Ministerio de Desarrollo Social para la protección a la primera infancia y mujeres embarazadas de poblaciones vulnerables.
Para cerrar, los alimentos altamente procesados, que comparten características similares con las drogas —se consumen en altas dosis y poseen una rápida absorción- parecen estar particularmente asociados con la adicción a la comida.
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