Nada ha cambiado se asemeja a un tema musical de mi agrado: -“Parole , Parole, Parole… tan sólo palabras…” Cuando se acerca una fecha puntual como: “inicio de clases”, “pascuas”, “día del niño”, o la más próxima “Navidad”, los medios de información comienzan a darnos valores de los artículos que nos resultan necesarios.
Surgen las comparaciones con el año anterior: porcentajes, cifras, cantidades de artículos vendidos, a dónde apunto al presente año 2014 todo continúa del mismo modo o tal vez más complejo, alarmante por cierto.
No se sugiere que regalen nada, no obstante que mejore por cierto la economía, sin poder evitar mencionar nuestros “salarios”. Más allá de la redundancia sería un regalo, dado que lo que no se resuelve durante el año, no se soluciona en unos días.
No resto importancia a la participación de la misma a lo largo del período anual (economía), muy por el contrario, en cuanto a la parte alimenticia se requiere permanentemente, con uno u otro menú se hace presente.
Tengamos en cuenta que detrás de cada una de las fechas mencionadas, aguardan una cantidad significativa de niños con iguales derechos como así también ilusiones. Sueños a los que todo adulto desea cumplir. De lo contrario la desilusión se duplica, por lo tanto si recurrimos a las matemáticas un sector relevante de la población sufre este desencanto.
“Decepción” que únicamente quienes poseen la oportunidad de gobernarnos, cuentan con la posibilidad de transformarla, frente a un país tan rico como poderoso. Es de creer que quienes nos representan poseen la fórmula indicada. Sería brillante como así también exitoso que la pusieran en práctica.
Mercedes Giangrande













