Dentro de mi vocabulario existen varios términos fuertes, entre ellos: – “no a la violencia” a la que se le suma: -“no a la discriminación”. Estamos viviendo días complejos, difíciles, como los deseen calificar. Constantemente digo: – debo hacerme un espacio durante el día para compartirlo con mi familia, que obviamente es lo que más amo en el mundo, para distenderme de tanta hipocresía, responsabilidades con las que todos contamos, como así también situaciones que se presentan.
Me agrada estar informada todo el tiempo, de lo contrario la vida pasa por alto.Noticias no faltan y están a la orden del día, algunas son maravillosas: que una vida esté recuperada, el nacimiento de un bebé, que un trasplante resulte un éxito.
También están las otras noticias las que hacen el día a día, tristes, que por momentos me cambian el humor, o pienso cómo resolveré el pago de la boleta de gas, la lista de comestibles o los distintos episodios de violencia.
“Violencia” podría escribir un sinfín de enciclopedias destinadas a las distintas clases de la misma, hoy me refiero a la violencia física con el fin de obtener un objeto a cambio, sin importar el riesgo que se corra.
Convengamos que no estoy de acuerdo con ningún derivado de esta, tengo en claro que hay que encontrar una solución definitiva e inmediata, no es la primer vez que hago mención a la violencia, a la inseguridad, salir sin tener la certeza que regresaré. Más allá de que pienso en positivo, en todos los órdenes de mi vida.
Personas con principios, buenas costumbres o sin ellas existen en todo ámbito social, lamentablemente por lo general uno se inclina a injuriar a aquellos seres que la vida les asignó un lugar humilde para vivir.
Gran error dado que esos seres en su gran mayoría son poseedores de un grado de dignidad inalcanzable, el hecho de vivir en Barrio Parque, Belgrano, Palermo Hollywood,Palermo Soho, Puerto Madero, Recoleta, no da la certeza de ser mejor persona que el vivir en un lugar tan despojado como una villa. Como si no alcanzara decir villa a ese espacio se le asigna miseria, redondeando:“villa miseria”.
¿Hasta el momento que solución hallaron? “Levantar un muro entre la Villa 31” y la Autopista Illia”. Aquí es donde apunto a un “NO rotundo” a: la discriminación, segregación, exclusión, ya he mencionado los “Derechos Personales”, no solo poseemos obligaciones sino también derechos.
Con gran respeto, considero que la solución no se obtiene dividiendo por el contrario sería multiplicando, en esta oportunidad sumando y no restando espacio a los integrantes de la villa en cuestión. Un muro, muralla o paredón no termina con la inseguridad que se vive, esta se manifiesta en todos los barrios de la capital.
Se dice que la desocupación cada vez es mayor, aquí se resuelven dos inconvenientes existenciales, instruir al desocupado para desarrollar la función de proteger al prójimo. Esta medida adoptada con la construcción de un muro, acarrea dificultades que dejaremos para otro encuentro.
Mercedes Girangrande












