
Por Ana Leguìsamo Rameau. Eventeros, desfachatados o descarados, no tienen vergüenza de ningùn tipo a la hora de mostrarse por las redes, por los medios o por todo internet. No poseen ninguna trayectoria y se hacen entrevistar por sus propios pares para darse importancia, pero nada de lo que expresan resulta interesante para los lectores, salvo para los amigos que los siguen.
Se hacen llamar «periodistas» pero no han pisado la facultad y, cuando llega la hora de la foto, allì estàn en primera plana reafirmando lo que no son: periodistas.
Como el under les queda chico, intentan levantar la cabeza para mostrar quiènes son en verdad pero ninguna enciclopedia los registra y siguen caminando por el barrio para lograr el èxito y el reconocimiento de su vida de Pseudoperiodistas de algùn Blog Barato que recopila, copia y pega noticias de otros medios.
Manejan muy bien las redes sociales pero si van muy a fondo con su expresiòn, las faltas de ortografìa y herramientas gramaticales, se les escapan de las manos y terminan errando el camino del buen escritor porque el entorpecimiento mediocre le gana a su verdadera esencia vulgar que los identifica. Todo èsto es porque no tienen instrucciòn ni preparaciòn facultativa para demostrar verdaderamente que son periodistas, aunque en su vida cotidiana lo griten a alta voz.
Pseudoperiodistas los hay muchos hoy en dìa y, sobre todo hay gran cantidad de gente en esta sociedad que lucha por ganarse un lugar en los medios. Las hay vedettes, artistas malos, estudiantes que intentan cortar el camino màs corto hacia la fama y tambièn hay profesionales a los cuales le ha ido mal en su poco exitosa carrera. Por eso intentan hoy despuntar la suerte de probar por un camino mejor.
Los Pseudoperiodistas siempre estàn dando vuelta por el èter copiando noticias de colegas porque la vagancia o la poca creatividad deja nulas coberturas propias de los «medios» que llevan adelante pues es mejor ir por el camino fàcil del plagio que del sendero sinuoso de la complejidad. Son «cortos» de producciones y ampulosos de vacìo. Les gusta la comodidad o, simplemente, les agrada que los llamen «Periodistas«.












