Por Ana Leguisamo Rameau. Son amigos, ex parejas, parejas, o vínculos que han quedado de un pasado que hoy se incorporan tu lista de favoritos. Te ofrecen una mano cuando la necesitás. Están allí preguntando si requerís algo y, si tu respuesta es afirmativa porque te has caído en una inmensa soledad de necesidad, no dudan en ayudarte. Luego, cuando pasa el tiempo y tu concepto hacia ellos se eleva al cielo, te cobran los favores que te han hecho.
De pronto, una sensación de sabor amargo hace que caigas en la cuenta que te has equivocado. Años de amistad o pareja, hicieron que estuvieras a su lado pero esos favores que recibiste se han transformado en una deuda que deberás pagar eternamente. Una escalera al cielo que nunca alcanzarás.
Tu vida queda clavada al “Debe” de su destino y ya el concepto que tenías sobre esa amistad o lazo especial cae en una terrible desilusión donde te preguntás ¿Qué fue lo genuino de aquella relación? Sólo una mentira donde te hicieron creer que, ciertas personas, son distintas a la basura humana que constituye el día a día de la traición, pero son más de lo mismo.
Te preguntás ¿Por qué eso te ha sucedido siendo una persona tan cuidadosa como sos? Tus neuronas se retuercen pensando qué hiciste mal si siempre obraste de buena fe. Nunca pediste nada a cambio. Sólo aceptaste el consejo y asistencia de ese sincero amigo o ex pareja, que estuvo a tu lado, cuando tu vida se desmoronó. Aunque hoy sabés que todo aquello de la “ayuda” fue nada más ni nada menos que un atajo para cobrarte y echarte en cara hoy lo que pensaste fue real y legítimo.
Sin más cuestionamientos, el camino debe ser otro, con otra gente y nuevos horizontes.
La distancia, es la mejor consejera ante el oportunismo de los que te dan y te cobran sus favores porque nada de esas acciones se llama amistad, o sentimiento transparente de pareja o ex pareja. Sólo son mentiras o vómitos atascados en la garganta, que se escupen, cuando surge la molestia del que te las cobra.
La distancia es, sin duda, esa cura que llegará con mucho dolor pero, aunque no lo creas, con gran alivio para el futuro de tus días nuevos, y allí serás una persona novedosa para zarpar al mar de las aguas limpias.
Tu vida hecha trisas se puede regenerar pero siempre con aire sano y gente que contribuya a estar a tu lado fidedignamente y sin cobrarte lo que alguna vez te dio.
El amor despojado de intereses es el más auténtico y real para tu corazón.












