Se los puede observar en los parques y plazas, pero también en las calles y entre los coches. Verlos da una especie de impresión porque no estamos acostumbrados a encontrarlos, pero aun así su prestancia nos encanta y nos llama la atención al punto de fotografiarlos al instante. Poseen en su cabeza, una especie de copete que da miedo y, por cierto, no son nada tímidos. Ellos son los aguiluchos o caranchos de la ciudad.
Algunos vecinos comentan que los han liberado para que ahuyenten o se coman a las palomas que, muchos argumentan, son plaga en la ciudad. No obstante, estas grandes aves, ya forman parte de las imágenes usuales de la Comuna, pero nadie puede soslayar su presencia.
Cabe destacar que, el aguilucho, es un ave rapaz y un gran controlador de plagas en la Ciudad. Puede alimentarse de palomas, ratas, sapos, peces y hasta pichones de aves.
Hábitat: es muy frecuente observarlos en diversos ambientes. Hoy es un habitante común en la Ciudad, Incluso en lugares densamente construidos. Se los ve sobrevolando en las alturas, pero también posado en antenas y cornisas, incluso en grandes parques y plazas hasta se lo puede observar caminando.
Alimentación: es omnívoro, puede alimentarse de una variedad interesante de presas como palomas, ratas, sapos, peces, pichones de aves, etc. y antes de cazar prefiere alimentarse de carroña (animales muertos) o restos de basura.
Nidificación: su nido, ubicado en los árboles, suelen tener un aspecto desordenado (de allí el dicho “parece un nido de carancho” para referirse a algo desprolijo). Pone 3 o 4 huevos de color ocre manchados de marrón. Los dos padres se ocupan de la incubación y defienden su nido si algo se acerca al mismo.
Importancia ambiental/cultural: control biológico en las ciudades por alimentarse de especies que, en grandes cantidades, podrían ser perjudiciales para el ambiente y el ser humano.
Datos curiosos: cuando está en vuelo se lo puede identificar gracias a una mancha blanca circular que se encuentra en los extremos de sus alas.













