La filtración de más de 1000 GB de datos personales en la dark web no es un hecho aislado ni técnico: afecta directamente a todos los argentinos. La información expuesta incluiría datos fiscales, laborales, patrimoniales y de contacto, muchos de ellos actualizados, lo que implica riesgos reales de fraudes, estafas, extorsiones y suplantación de identidad.
La gravedad del caso radica en que serían bases casi completas de organismos del Estado y empresas privadas, recolectadas y comercializadas sin control. Cuando los datos personales quedan libres en la dark web, ya no hay forma de recuperarlos: pueden ser usados hoy o dentro de años para cometer delitos. No se trata de “si te va a pasar”, sino de cuándo y cómo.
El material filtrado, según explica Lo más conectado, incluiría más de 60 millones de registros de la base de datos de ciudadanos de ARCA (ex AFIP), más de 75 millones de registros vinculados a la propiedad de vehículos de la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor (DNRPA) y más de 176 millones de registros laborales de ANSES, con datos como teléfonos, correos electrónicos, domicilios, salarios y relaciones laborales.













