El Bridge es un deporte para la mente. En el mundo hay unos 70 millones de jugadores. ¿Conocés los beneficios de este deporte-ciencia?, ¿para quiénes está recomendado?
Si bien se admite que hablemos de jugadores, no es un juego, es un deporte- ciencia, reconocido por el Comité Olímpico Internacional en 1998. Desde entonces, insiste, “se está imponiendo como uno de los pasatiempos más populares: pero, más allá de su creciente popularidad, se trata de una propuesta valiosa”.
Existe una diferencia entre jugar a las cartas y jugar con cartas. Estamos ante un juego de la mente en el cual el instrumento son las cartas pero que se trata de desarrollar habilidades para razonar, calcular, deducir, en las cuales el azar no interviene para nada. De ahí que considera un error incluir al Bridge entre los “juegos de cartas” tal como se hace habitualmente.
Por el contrario, el razonamiento por inferencia, tan necesario para el desarrollo intelectual, no es muy difícil de enseñar a los chicos y, para eso, el Bridge se constituye en un material útil en las escuelas.
Sin apuestas hay emociones
Al desaparecer el azar, no hay espacio para las apuestas y no está allí la motivación, sino que su encanto se encuentra en la combinación de la capacidad para razonar, la habilidad para planear y memorizar, la comunicación con el compañero, la audacia para solucionar situaciones complicadas y la psicología para interpretar el ataque o la defensa del contrincante. Cuanto mayor es la habilidad del jugador, mayor es la diversión.
Ana María continúa enumerando la cantidad de destrezas que fomenta, “desde el desarrollo de la capacidad de memoria, la agilidad en el cálculo, el análisis y la deducción hasta la aptitud para el compañerismo, trabajo y autodominio”.
“No hay edad para empezar; para los mayores es una gimnasia indispensable de actividad mental y en los jóvenes desarrolla un enorme potencial”.
Patricia Núñez Vega












