Por Ana Leguìsamo Rameau. En su oportunidad, abordamos este tema que preocupa a ciertos grupos del periodismo actual. No es capricho sino preocupaciòn, y trata sobre el abuso de los que, encolumnados como «periodistas», denostan nuestra profesiòn y falsifican la actividad.
Fuente fidedigna revelò a «Foro de Baires» que, la Legislatura Porteña, carece de real control con ciertos grupos de gente que se acercan.
Son muchos los visitantes que llegan al Palacio Legislativo hacièndose pasar por periodistas con el sòlo afàn de ver ciertos eventos y, al final, nada aportan a la cobertura, pues su interès se basa en el mero hecho de arrasar con el lunch que se sirve para la ocasiòn o, quizàs, divertirse sin nada que retractar como cobertura del momento.
Personal mismo de la Legislatura (llàmense empleados u oportunistas) se acercan al lugar de los festejos con la finalidad de consumir el catering que se dispone. Tambièn se ha descubierto que varios encubiertos, camuflàndose como prensa de grandes medios, intentar entrar sin credencial, sin material de coberturas y, lo que es peor, sin trabajar en ningùn medio.
Èsto no sòlo ocurre en este sitio, sino tambièn en innumerables lugares de Buenos Aires. Tal es el caso del «Hotel Four Sesons» donde se han presentados falsos personajes alegando que trabajan en tales Diarios y Canales de TV, para participar de eventos paquetes y, de ese modo, sòlo publicar una foto del acontecimiento en un perfil o grupo falso de FaceBook.
Existe el caso de un hombre llamado Javier Azacarate, quien ha entrado en reiteradas oportundiades a fiestas y coberturas, afirmando su rol como periodista, aunque lo han descubierto y tiene su paso restringido en varios lados de la ciudad. Este personaje, segùn informaron a este medio, suele sacarse fotos con el banner de publicidad del suceso, que se lleva a cabo, para luego demostrar que su vida pertenece a los medios de comunicaciòn, pero sòlo los que lo conocen en serio han investigado, que este sujeto, sòlo tiene su idea puesta en la diversiòn y la catacion del lunch.
Otro caso es el de un matrimonio, donde ella se hace pasar como corresponsal del Canal Televisa de Mèxico. Sin embargo, su marido, a quien presenta como un gran Productor, sòlo es el diseñador de una portada simple falsa que nada tenìa que ver con este megamedio de Televisa..
¿Quièn controla toda esta avalancha de «sujetos mentirosos» quienes, ocultàndose tras la màscara de un periodista, no trabajan y viven a costa de los demàs?
Es importante que, desde nuestro medios, como asì tambièn desde lo global de las redes sociales, èstos sujetos falsos, queden al descubierto, tanto sea a travès de sus nombres, como asì tambièn plasmados en fotos o videos para no denostar ni burlar nuestra profesiòn periodìstica.












