Tener pesadillas frecuentes podría ser una señal temprana de envejecimiento biológico acelerado, según un estudio reciente.
Investigadores analizaron datos de más de 130,000 personas en EE. UU. y Reino Unido durante más de 18 años.
Las personas que sufrían pesadillas semanalmente tenían telómeros más cortos y marcadores epigenéticos de envejecimiento más avanzados.
Según Comunidad Bilógica, también presentaban un riesgo hasta tres veces mayor de morir antes de los 70 años, comparado con quienes no soñaban mal.
Este vínculo persistió incluso tras ajustar factores como genética, medicamentos, tabaquismo, obesidad o hipertensión.
El estrés que provocan estas pesadillas podría elevar el cortisol, acelerando el desgaste celular y alterando funciones inmunológicas.
Además, estas alteraciones podrían anticipar enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o deterioro cognitivo en etapas posteriores.
Los autores proponen estudiar si tratar las pesadillas puede ralentizar el envejecimiento y mejorar la esperanza de vida.
Dormir mal no es solo un problema de descanso: también podría ser una advertencia biológica silenciosa.













