En sujetos ya frágiles, problemáticos o que atraviesan un período crítico, la web «puede representar un atajo fácil a través del cual uno se engaña pensando que puede recuperar una sociabilidad que tal vez ya no tiene o que puede alcanzar la plenitud social y personal. Pero en realidad puede ser un atajo muy peligroso».
Sin embargo, hay señales de advertencia que deben tenerse en cuenta.
Así lo reveló a ANSA Emi Bondi, directora del Departamento de Salud Mental del Hospital Papa Juan XXIII de Bérgamo y presidenta saliente de la Sociedad Italiana de Psiquiatría, a propósito del caso de Andrea Prospero, el estudiante encontrado muerto en un apartamento de Perugia y que se suicidó animado por un amigo virtual en Internet.
«Desconocemos la situación de Andrea en detalle, pero en casos similares la depresión influye y puede tener efectos devastadores, con un alto riesgo de suicidio.
Si un estado depresivo -dice Bondi- se acompaña de un uso incorrecto de la web, las consecuencias pueden ser muy graves, ya que la red puede convertirse en un activador de patologías latentes y menos latentes.
Sin embargo, hay algunas señales de alarma a las que hay que prestar atención, adviertió el psiquiatra: «Si el niño pasa un número excesivo de horas al día conectado, si el número de amigos tiende a disminuir o incluso a desaparecer, si hay cambios evidentes en el humor y el carácter y si también hay anomalías en el ritmo sueño-vigilia».
Todas son señales que no deben subestimarse. En este contexto, afirmó, «el papel de los padres es obviamente importante, y es bueno que incluso cuando se trata de un joven más grandes, quizás un adulto, la atención y la observación se mantengan siempre altas, precisamente para captar esos primeros signos de cambio que pueden representar señales de alarma».
Uno de los mayores peligros, aseguró, «es que los niños pueden buscar y encontrar en la web perfiles de ‘amigos’ que en realidad sólo muestran lo que quieren mostrar y pueden engañar fácilmente, ya que no puede haber verificación en la vida real.
Estos amigos virtuales -advirtió- pueden ser muy peligrosos y nunca debe subestimarse el tiempo excesivo que se pasa en línea».
«Como Sociedad Psiquiátrica, hemos alertado con frecuencia a la comunidad sobre los problemas y riesgos asociados con internet. Esto no significa demonizar directamente una herramienta que también tiene una enorme importancia y utilidad, pero es fundamental difundir la conciencia de los riesgos inherentes a la herramienta misma, especialmente si los usuarios -concluyó Bondi- son sujetos particularmente frágiles que no disponen de herramientas de evaluación adecuadas».













