Bajo el manto de este Domingo soleado, 04 e Septiembre. nos acercamos a la Plazoleta Luna de Enfrente y allí encontramos a Graciela, coordinadora de este pequeño y bello predio tan bien cuidado. Nos llamó la atención verla pues, pensamos, que sólo iba de Lunes a Viernes: «No, vengo todos los días, pero el Domingo me quedo hasta el mediodía» nos contó mientras nos explicaba que el viento y es uno de los responsables de transportar el polen de las flores y otras hermosas del jardín. «Obviamente, también están las abejas.» explicó. «Si te acercás un poquito», dijo Graciela «vas a poder fotografiar a una de las abejas más trabajadoras».
Por supuesto, allí fuimos y, a través de un hermoso primer plano, la plasmamos para eternizarla en nuestra imagen y así jamás olvidarla.
Posteriormente, seguimos hablando con Graciela y fuimos hasta los nuevos brotes de la menta. Nos llamó la atención la cantidad de plantitas mentoladas y perfectas. Por lo cual, nuestra amiga, nos enseñó que la menta, también es llamada menta piperita y yerba de zapo. Esta es una hierba comestible propia de las regiones mediterráneas –como Italia o la Provenza francesa– y de Asia central, aunque el principal productor mundial sea Estados Unidos.
No obstante, crece mucho en Argentina y, en este país donde tanto gusta el mate, algunos optan por echarle al mismo, algunas hojitas de menta o peperina para realzar el gusto del mismo.
1 – Alivia los dolores de cabeza al elevar los vasos sanguíneos.
2 – Reduce el estrés mental al reducir la presión arterial y la temperatura corporal.
3 – Ayuda en el resfriado, actúa como antiespasmódico cuando quieres toser.
4 – Te ayuda a bajar de peso ya que controla el apetito.
En nuestra charla habitual, Graciela nos explicó que debe luchar, muchas veces, con la insistencia del público que se acerca y solicita brotes para llevarse a su casa: «Nos es fácil, es una tarea de todos los días donde hay que explicarle a los vecinos que las plantas no están para llevárselas porque, si eso ocurriera, no quedaría nada en esta plazoleta. Es mucha la gente que la visita».
Para cerrar, nos fuimos y prometimos volver, como cada mes lo hacemos, mediante charlas enriquecedoras que establecemos con Graciela, esta amiga que, como pocas, suele cuidar nuestro bello jardín de la esquina de Guatemala y Gurruchaga, en pleno barrio de Palermo.
Las fotos dan crédito de su cuidado.















