La Parroquia Santa Lucía, es pequeña pero muy cálida. Se halla sobre la calle Gascón y la corta la frondosa Honduras donde, justo en su esquina, los canteros adoran con flores la bella intersección. Frente a la iglesia, una sucursal de Cáritas recibe a hombres y mujeres que se agolpan en su puerta para recibir un pedazo de pan y un café caliente.
La parroquia Santa Lucía en Palermo comenzó a funcionar primero como una capilla. La funda la congregación del Verbo Divino para ser utilizada como centro misional. Pertenecía a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Más tarde esa congregación la entregó al Arzobispado de Buenos Aires. Monseñor Fermín Lafitte, siendo Arzobispo Coadjutor con derecho a sucesión, la erigió como parroquia el 12 de agosto de 1958.
Su templo es una construcción muy sencilla, angosta y de una sola nave. Su techo es alto y la iluminación se da a través de arañas de hierro forjado. El altar es una bóveda con arco de medio punto y pende Jesús Crucificado. A la derecha se encuentra entronizada la imagen de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. A la derecha detrás de una caja de cristal está la Santa bajo cuya advocación se encuentra la parroquia.
Ambas salen en procesión el 8 de diciembre y recorren el barrio. A fines del 2013 su nombre se hizo tristemente conocido en los medios porque mientras se realizaba la primer misa tres delincuentes armadas robaron no solo a la feligresía sino también todos elementos para de la liturgia. Dejando en su camino varios heridos que fueron atendidos por el SAME












