En estos momentos en los cuales la crisis económica nos ahoga día a día, y además intentamos reemplazar alimentos caros por otros más baratos, nos preocupa considerablemente no encontrar un sustitutivo del café. Por ello, se me ocurrió comprar unos gramos de malta y probar si vale la pena el cambio.
¿Por qué digo malta? Porque hace años atrás, una amiga que tenía problemas económicos y no llegaba fin de mes, cada vez que me invitaba a su casa, me convidaba a beber malta. No sé si era nuestra amistad o tal vez esos momentos tan bellos que pasábamos, de largas tardes de conversación, que la malta me resultaba tan exquisita como el café. Por ello, hoy se me ocurrió probar aquella infusión que preparaba mi amiga.
Es importante destacar que, la malta es un producto que se obtiene del grano de cebada germinado, secado y tostado, y como cereal que es, posee muchas propiedades sin aportar nada de cafeína. Entonces, si estás buscando una alternativa a la cafeína, aquí se pueden descubrir los beneficios que te ofrece la malta y cómo prepararla en casa. Es muy rica en nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo como fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro y zinc.
Además, su bajo aporte en grasas y su alto nivel de aminoácidos hacen que sea una bebida idónea en dietas de adelgazamiento. Entre otros beneficios, destaca su alto contenido en agua, un 92%, que proporciona hidratación al organismo. Y lo mejor de todo, además de sana y energética, no aporta nada de cafeína. Como puedes ver, no faltan razones para tomarla.
El modo de prepararla asemejada al café es tan simple como hacer un café común. La malta se puede comprar en polvo, en cualquier dietética. Se calienta agua, se coloca la malta en la cafetera y luego se le introduce el agua caliente encima. Se deja reposar unos segundos, se cuela y ya está. Bienvenida sea la malta, si te gusta, porque además de ser mucho más sana que el café será una muy buena alternativa a tu bolsillo.















