
La Ley 2064 establece al teatro Independiente como Patrimonio Cultural. Dice: «Declárase Patrimonio Cultural, según Ley 1227 art. 4° inc. j) a la actividad del Teatro Independiente, en la categoría “Expresiones y Manifestaciones Intangibles”.
Si bien existía desde las primeras décadas del siglo XX a la sombra del teatro profesional, esta actividad cultural tuvo un fuerte desarrollo después del golpe militar de 1930. Se profundizó su carácter contestatario y su contenido marcadamente social, dirigido a la elevación cultural de las clases populares y a manifestar las diferencias sociales en un mundo en crisis y en un país que había perdido su trayectoria democrática.
En 1937 se inicia una etapa vigorosa y de calidad con la fundación del “Teatro del Pueblo”, bajo la inspiración de Leónidas Barletta.Comenzó con un desarrollo en el área central de la ciudad, el “Teatro Payró fue uno de ellos, aunque cobró inusitado éxito en el barrio de Boedo. Allí dos autores confirmaron sus aptitudes con obras de trascendencia, José González Castillo y Florencio Sánchez.
En 1940, la creación del “Teatro Florencio Sánchez” marca una etapa sin igual a nivel de las distintas barriadas y desde su local de Loria 1194 generó una pléyade de notables actores, entre ellos, Pedro Zanetta, el escenógrafo Saulo Benavente, Carlos Muñoz y Onofre Lovero.












