Las bibliotecas ambulantes representaron una iniciativa particular en este sentido, pues servían para llevar los libros a barrios periféricos, pero asimismo a villas, pueblos y pequeñas ciudades donde no existían bibliotecas municipales ni públicas. De este modo, la literatura también hoy se acerca a la plaza del barrio donde, no sólo los chicos, sino también los adultos puede retirar un libro y disfrutarlo.
Las bibliotecas ambulantes han tomado diferentes formas alrededor del mundo, incluyendo diversos medios de transporte, de acuerdo a la geografía y las necesidades de cada región. En Estados Unidos, hacia el año 1905 se crearon los “Carro-biblioteca” para promocionar libros entre los granjeros. En España, durante la Guerra Civil (1938-1939), apareció el primer bibliobús que servía a los soldados que luchaban en el frente. En Francia, en la década del 50 se puso en marcha el “Biblio-Tren” para que los ferroviarios y sus familiares tuvieran acceso a los libros. Por la misma época, en algunos países de Asia y en Noruega se utilizaron barcos para acercar la biblioteca a poblaciones de la costa con difícil acceso. En África, aparecieron las “Bibliotecas Camello Móvil” y en India, las bibliotecas ambulantes se transportan en bicicletas (Caro, A. I. A, 2010).
Para visitar la pequeña biblioteca barrial ubicada en la Plaza Unidad Latinoamericana, podrán pasar por Costa Rica y Acuña de Figueroa y, al costado del colegio que se halla dentro del predio, podrán encontrar libros para leer.















