Por Mercedes Giangrande: Ya les he dedicado un espacio a esta generación, en donde inicié el artículo al que denominé “Tercera edad” con el término progresar y lo concluí con: no a las privaciones. Para los “Jubilados” ha de ser la etapa del disfrute.
Como de costumbre da la sensación que se los discrimina, teniendo en cuenta en esta oportunidad que la expresión “sensación” es real. Se habla de la quita al bono anual, navideño o como lo quieran denominar.

Si se lleva a la práctica la ley de movilidad se perdería un diez por ciento en el cobro de los haberes correspondientes al próximo año 2018. Si se trata de RESIGNAR sean justos y ordenados, comenzando dicha quita por los sueldos más elevados. Por ejemplo a quienes perciben sueldos desde pesos cien mil en adelante.
Que la ley resulte pareja, a los jubilados de más está mencionarlo, se los ha castigado demasiado. A sabiendas de que han trabajo toda una vida. ¿Qué más se les puede pedir? Por el contrario se les debe ofrecer una vida digna en la que se puedan alimentar, adquirir sus medicinas, excelente atención médica, como sí también viajar.
De igual modo que los jueces, diputados, ministros, fiscales, senadores, por qué no ex presidentes o el que esté en actividad. En definitiva: NO A LA REFORMA JUBILATORIA. No a la aplicación del P.B.I.es decir producto bruto interno. No al aumento basado en la inflación del trimestre anterior.
Sin incursionar en la extensión del período laboral, de trabajar hasta los setenta años de modo optativo. Siendo aparentemente para quienes trabajan en empresas privadas. Esto no se resuelve metafóricamente hablando: con un pan dulce y quizás una sidra. Se resuelve con hechos tangibles.













