Inseguridad que vivimos a diario ya sea en la vía pública, en nuestros hogares o informándonos a través de los medios sobre los accidentes físicos que se producen con gran violencia, como las noticias relacionadas a la economía.
Negación a la verdad, no querer ver la realidad de parte del poder, convencidos de que su modo de actuar es el correcto. Violencia verbal, física, de género, psíquica, violencia a la orden del día, sin ponerle freno alguno.
Insatisfacción de parte de la sociedad toda, dado que no se ven mejoras que nos permitan vivir con tranquilidad, las que obviamente no dejaremos que empañen nuestra felicidad dentro del entorno familiar.
Enemigos del pueblo dejando de lado las necesidades ajenas a ellos, falta de toma de conciencia. Resentimiento de ambas partes dado que se confunde la situación, de parte del poder se llega a pensar que se trata de una dificultad psicológica que proviene de sus pasados o quizás no encuentran solución al modelo para conducir. De parte de la sociedad se crea tal situación de fastidio por no encontrar una salida positiva a tal conflicto.
Nauseabundo como así también asfixiante, que se convierte en un clima turbio, enrarecido que llega al hartazgo de todo individuo. Odioso sentimiento que tan sólo atrae rencor reflejándose en nuestra salud.
¿Por qué lo titulé invierno? Porque a mí entender es la estación del año más triste, con días sombríos, cortos en donde nos vemos arropados, aquellos que contamos con esa posibilidad, no así quienes habitan y pernoctan en las calles de nuestra querida Buenos Aires.
Mercedes Giangrande












