Evidentemente no sólo suben el índice de inflación, los precios de los insumos, los impuestos más todo aquello que nos venga a la mente, también sucede en el río De la Plata debido a las condiciones climáticas o disminuye su caudal o desborda por completo.
En esta ocasión desbordó por lo tanto un sin número de personas debieron ser evacuadas, aceptando dejar sus pertenencias sin saber si las volverán a tener, más las que ya perdieron. Aquel que no ha tenido latriste experiencia de atravesar una inundación no puede comprender que se siente.
El impacto que provoca, el no saber qué hacer, paraliza, en principio nos ocupamos de nuestra familia, luego de los objetos materiales, deseando que se produzca la bajada del río o que el caudal de agua provocado por las lluvias sea menor.
Rogando que el viento cese, concluyendo con la música que produce, generando un remolino que nos envuelve. No obstante este episodio se reitera a menudo y dicha circunstancia la que no es una sensación, se revive nuevamente.
Cuando los meteorólogos anuncian lluvias, como así también alerta, nos comienza a latir el corazón, tomando todos los recaudos posibles. Precauciones que no son suficientes para frenar semejante fenómeno.
La historia vuelve a comenzar transformándose en una cadena de hechos, conocidos por cierto a los que no se le da una solución definitiva. Adjudicándole a la naturaleza la culpa de todos estos entreveros nada agradables.
Deseando que la mano del hombre encuentre una medida inminente, con la finalidad de vivir en paz. 2 de noviembre del 2014 evento actual, lamentablemente no será el último.
Mercedes Giangrande












