Por Mercedes Giangrande. Si nos detenemos a pensar en cómo transcurre el día de una persona, la cual podemos ser uno de nosotros, consideraríamos que el mismo tiene cuarenta y ocho horas, no siendo esta la realidad. Motivado por las tareas que nos tocan a diario llevar a cabo. Más las noticias comunicadas por los medios, siendo estas poco alentadoras

Provocándonos un estado de agotamiento, el que por momentos no se sabe cómo salir. Sintiendo la necesidad de tomarnos un descanso. El que no siempre es posible obtener, al margen de requerir un apoyo.
Debería incrementar la actividad de los psicólogos, dado que la tensión con la que vivimos es notable. Siempre que los aranceles sean acordes a los ingresos percibidos.
Todos nos quejamos: desde los integrantes del gobierno, sin dejar de lado sus allegados. Por el desacuerdo en sus ideales como así también en el manejo de sus actividades.
Desde Casa Rosada se escuchan los reclamos, el constante problema de no lograr un acuerdo. Siendo ellos quienes deberían dar el ejemplo, demostrando que pueden alcanzar una solución para el país.
La que nos beneficiaría a nosotros, sin pensar que nuestras jornadas son eternas. Disminuyendo la marcada diferencia que existe entre quienes ocupan cargos supremos con los nuestros. Dado que somos los mismos individuos, no debe sentirse que se habla de ellos y nosotros. Ambos deberíamos transitar por la misma vereda no así por la de enfrente.











