Velocidad imposible de manejar, de encaminar dado que su potencia es superior. Irresistible así misma imponente paseándose altanera adueñándose de todo. Poniendo obstáculos imposible de avanzar en medio de un torbellino.
Estampida fugaz que nos envuelve sin saber ponerle una rienda dado que nos sorprende, a sabiendas de que no es la primera vez que lo hace. Destacándose por su tenacidad apropiándose de la ocasión, altanera como no hay otra se destaca por su coraje.
Tal vez omitiendo que comete errores ya que da la sensación que con su rapidez, actúa por instinto sin tener noción hacia dónde desea llegar. Desea ser una reina tratando al mundo como plebeyos, desconociendo los afectos.
Olvidando que logra más con buenos modales, trasmitiendo seguridad, simpatía, tranquilidad, no todos contamos con la capacidad de ofrecerlo, así se nace no se hace. No existen cursos para dar amor, apego, cariño tan sólo se siente.
Dicho parafraseo es digno de comparar con los tiempos que transitamos en la actualidad, etapa de sentimientos encontrados los que no conducen a un buen camino como tampoco a un final feliz.
Mercedes Giangrande












