El 1 de febrero de 1976, Elvis Presley habría volado cerca de 1.600 kilómetros desde su mansión en Graceland, Memphis, hasta Denver, Estados Unidos, impulsado por un antojo nocturno muy particular.
El artista quería probar el famoso Fool’s Gold Loaf, un gigantesco sándwich preparado con una hogaza de pan ahuecada rellena con una libra de tocino, mantequilla de maní y mermelada de uva, que sumaba cerca de 8.000 calorías.
La excéntrica travesía gastronómica se convirtió con los años en una de las historias más curiosas asociadas al ícono del rock.













