El legislador Federico Mochi presentó un proyecto de ley para crear un espacio de asistencia gratuita para vecinos de la Ciudad que se encuentran en situación de sobreendeudamiento con bancos, financieras y billeteras virtuales. La iniciativa ofrece acompañamiento legal, económico, social y psicológico, audita la composición de las deudas para detectar intereses abusivos y puede derivar los casos a la justicia cuando la conciliación no alcanza.
El proyecto responde a una asimetría estructural: quien se atrasa con una tarjeta, toma un préstamo o cae en mora con una billetera virtual y ve crecer su deuda con intereses no siempre cuenta con los recursos ni el tiempo para disputar esa situación. Del otro lado suele haber estudios jurídicos y áreas de cobranza especializadas. La iniciativa busca corregir ese desequilibrio mediante un espacio único de atención, donde la persona pueda presentar resúmenes de cuenta, contratos y recibos para que un equipo técnico determine si el crecimiento de la deuda se ajusta a la ley o si existen intereses, cargos o cláusulas abusivas.
«Hay un montón de gente que tomó un crédito, o que usó la tarjeta o la billetera virtual, y terminó atrapada en una deuda que ya no puede pagar. Muchas veces esas deudas crecieron con intereses que son claramente abusivos, con cargos que no estaban claros en el contrato, con prácticas que directamente violan la ley. Pero esa gente no tiene plata para pagar un abogado que los ayude a pelearla. Para eso proponemos este espacio, pensado sobre todo para las familias monoparentales y los hogares con chicos, adultos mayores o personas con discapacidad, que son los que peor la están pasando», señaló Mochi.
El proyecto fija requisitos precisos para acceder a la asistencia: residir en la Ciudad, que la deuda financiera comprometa más del 30% de los ingresos del hogar (25% cuando hay chicos, adultos mayores o personas con discapacidad a cargo, o se trata de una familia monoparental), que el grupo familiar no supere los 5 salarios mínimos de ingresos (hasta 7 en esos mismos casos prioritarios) y no ser titular de más de una vivienda, la que se habita. Quien cumple con esas condiciones puede presentarse, exponer su caso e iniciar el proceso sin costo alguno.
La oficina contará con un equipo interdisciplinario de abogados, economistas, trabajadores sociales y psicólogos que analizará cada caso en profundidad. Entre sus funciones, el equipo auditará la composición de las deudas —verificando la correcta aplicación de intereses, comisiones y cargos—, identificará cláusulas abusivas o prácticas ilegales, e intentará llegar a un acuerdo de refinanciación con el acreedor. Si la conciliación fracasa, el expediente pasa al Ministerio Público de la Defensa, que puede llevar el caso a la justicia o iniciar un procedimiento sancionatorio contra la entidad financiera.
La iniciativa también busca que esta ayuda sea conocida: obliga a bancos, financieras y billeteras virtuales a informar que este recurso existe cada vez que envían un resumen de cuenta o un mensaje de cobranza, y establece que la Ciudad deberá difundirlo en su sitio web y en la línea 147, que contará con un circuito propio para estas consultas. A eso se suma un componente preventivo: talleres sobre uso responsable del crédito para estudiantes de secundaria, de manera que el problema se aborde también antes de que se produzca.
«Las fintechs y los bancos tienen ejércitos de abogados y equipos enteros dedicados a cobrar. Del otro lado hay una persona sola que no entiende bien qué firmó, que recibe llamados de cobradores y que muchas veces termina pagando mucho más de lo que debía porque no sabe que tiene derechos. Este proyecto busca equilibrar un poco esa cancha», afirmó el legislador.
Los números explican la urgencia del tema: en la Ciudad hay 2,8 millones de personas endeudadas, con una deuda acumulada de $12,7 billones, y 461 mil de ellas ya están en mora avanzada. En mayo de este año, además, la Justicia porteña le dio la razón a una jubilada de 68 años que había quedado atrapada en refinanciaciones usureras, un caso que Mochi cita como muestra de que este tipo de situaciones requiere una respuesta estable, y no soluciones caso por caso.













