Todos los años, en la Ciudad, se atienden casos de intoxicación por monóxido de carbono, un gas que no tiene olor, color ni sabor, pero que puede afectar gravemente la salud e incluso causar muertes evitables.
Desde el sistema público de salud, se refuerza la vigilancia, la atención y la información, pero también es clave que cada vecino pueda identificar los riesgos a tiempo.













