Un reciente estudio revela, según lo publica Ecoinventos, un dato preocupante, ya que consumir más de 9 raciones diarias de alimentos ultraprocesados, puede aumentar el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares hasta un 67%.
La investigación, realizada con 6.531 adultos durante casi 12 años, muestra que no se trata de un consumo puntual. El riesgo crece de forma progresiva. Cada ración adicional incrementa el riesgo en aproximadamente un 5%.
Los alimentos ultraprocesados incluyen productos como refrescos, snacks, comida rápida, cereales azucarados o carnes procesadas. Son productos industriales con ingredientes refinados, altos en azúcares, grasas y sal, y con bajo contenido en fibra.
Desde una perspectiva técnica, estos productos alteran el metabolismo. Favorecen el consumo excesivo de calorías, aumentan el peso corporal y elevan la presión arterial y la glucosa en sangre. Todo ello genera un entorno propicio para enfermedades cardiovasculares.
El estudio también destaca desigualdades importantes. En comunidades con menor acceso a alimentos frescos, el impacto es mayor. Esto evidencia que el entorno alimentario influye directamente en la salud.
Otro punto clave: no todos los ultraprocesados afectan igual. Los productos azucarados muestran la relación más fuerte con el riesgo cardiovascular.
Aunque el estudio no demuestra causalidad directa, la evidencia es clara: una dieta basada en productos industriales puede deteriorar la salud de forma silenciosa y progresiva.
Desde el ámbito de la sostenibilidad, apostar por alimentos frescos y locales no solo reduce el impacto ambiental. También protege la salud.
Pequeños cambios diarios marcan la diferencia. Elegir alimentos menos procesados es una inversión a largo plazo.













