
El boom de los monopatines en la Ciudad continúa a paso acelerado junto con el de las bicicletas. En números anteriores lo hemos abordad en Foro de Baires, aunque la cuarentena nos ha puesto frente a una situación novedosa para todos aunque, no por ello, la historia de los monopatines permanece ajena.
Este medio de transporte, por un lado, facilita los viajes a los usuarios que deben atravesar distancia relativamente cortas y ya no deben preocuparse por los inconvenientes que suelen originarse en el transporte público. Por otro lado, estos monopatines evitan una serie de gastos extra como, por ejemplo, patente, nafta, seguro y estacionamiento, un combo costoso para las personas que deben concurrir diariamente a su lugar de trabajo físico, aún en cuarentena. Además, a favor de estos vehículos también aparece otro factor favorable: su precio es en promedio inferior al que poseen las bicicletas eléctricas. Asimismo, su uso ofrece un ejercicio físico moderado. ¿Por qué? El monopatín suele responder a los movimientos del usuario. En algunos modelos, si el usuario se inclina con su cuerpo hacia adelante, acelera la velocidad, mientras que si lo tira hacia atrás, frena su andar.
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