Por Mercedes Giangrande. Así es la vida por momentos una carrera contra el tiempo, sin dejar nada de lado. Ocupándonos de todas las actividades de la casa como así también de las que hacen que tratemos de mantenerla. Me refiero a nuestras actividades laborales.
Acompañados de un clima denso en cuanto al aspecto meteorológico, ya que la humedad se ha apoderado de la ciudad. Sumándole las noticias proporcionadas por los medios, las que ya se han transformado en realidad.
Obviamente relacionadas a los aumentos tarifarios, a los que le debemos dedicar el tiempo adecuado. Revisando atentamente cada resumen o boleta que nos llega, dado que los montos usufructúan de un mes a otro de modo caprichoso.
Al margen de que con esas diferencias se realicen obras que a futuro nos beneficiarán. Por el momento nos quitan la respiración y de ser posible concurrir a las empresas correspondientes. Con la finalidad de recibir la explicación que merecemos. De ser necesario realizar junto al empleado las cuentas de cuánto hemos consumido más el costo de cada una de ellas.
A sabiendas que nos hacemos cargo del aumento, no obstante de manera proporcional a lo mencionado, evitando errores u horrores inalcanzables de pagar.












