Los vendedores ilusionados esperan en sus stands mientras el público pasa y consume poco. La crisis hace que hoy los vecinos ya no decidan e inviertan como antes de la cuarentena.
Desbastados, los habitantes porteños, poco pueden hacer en un arremetimiento total a sus bolsillos Primero, la crisis de Mauricio Macri. Segundo, la crisis de Alberto Fernández con la suma total de la cuarentena del Covid-19.

Alicia, una vecina del lugar dice: «Pobre los dueños de los bares. Pensaron que se harían la América y no fue tan así. Ojo, la gente viene de otros barrios y consume pero el tema del protocolo hace que los dueños de bares gasten más en insumos y todo eso es una estocada al bolsillo»
Rubén, otro vecino dice: «Esperaba con ansiedad la feria pero son más los feriantes que los que compradores. La gente pasa, mira y no lleva nada»
Pato, un vendedor expresa: «La cosa está mal. Yo celebro que podamos estar aquí y vender a los turistas pero la venta ha bajado más de un %50».
Complicados y expectantes a la vez, los comerciantes no tienen tregua. Palermo, aquel barrio que supo recibir a innumerables pasantes compradores hoy se ha convertido en un camino más de vista y diversión pero sin venta.
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