
Por Ana Leguìsamo Rameau. Entrar en un barrio como Pompeya no es poca cosa. Da la impresiòn, en sus calles, que algùn arrabalero aparecerà detàs de algùn farol o de cierta vuelta de alguna esquina con su mirada de porteño maleante. Todo allì se presta para delirar y echarse atràs en las èpocas de un Buenos Aires de antaño.
Pompeya invita a la melancolìa de esos tiempos que ya no estàn pero, si ciertos lugares se impregnan de historia pura, mucho menos serà el regreso de la imaginaciòn. Eso es lo que ocurre, cuando los turistas entran al «Museo Porteño Lo de Gustavo«, un sitio muy vintage donde se hallan miles de productos en sus coloridos màs exòticos.
Ruedas de carros, telèfonos con cospeles, autos de verdad, personajes como Mafalda y hasta un Carlitos Gardel en la puerta (como si fuera un vigilante) lo recibiràn con una sonrisa. Si a todo èsto, le sumamos la hospitalidad de Gustavo Fattori (su dueño) serà mucho mejor ya que èl oficiarà de guìa turìstico y asì y explicarà cada fragmento de historia que integran las muestras que se exponen.
«El museo Porteño Lo de Gustavo« es Patrimonio de la Ciudad y ha sido nombrado asì por la Legislatura Porteña un 04 de Diciembre de 2008 por sus valores històricos, simbòlicos y culturales.
Cuando Gustavo habla sobre la historia de su museo se emociona y explica que nada de lo que hoy es reconocido hubiera sido posible sin el apoyo de su familia porque han sido y son horas de dedicaciòn, y para ello se necesita del apoyo familiar.
El Museo Porteño Lo de Gustavo tambièn està auspiciado por el Ente de Turismo.

Allì Carlos Gardel cuida la puerta mientras fuma un pucho y,cuando Gustavo lo autoriza, la gente entra y sube un piso. Luego comienza la locura, como si fuera un tren fantasma. De ese modo, al sumergirse en el tiempo, hay carteles que avisan «Se extraen muelas» e invitan a la osadìa del miedo y la risa. Pelotas de fùtbol, ventiladores, perritos de porcelana,crucifijos, cabezas calvas de Geniol con pinches en la cabeza, motos, tocadiscos, carros, màquinas de coser, libros, balanzas, muñecos en tamaño grande, sifones de soda y hasta calzoncillos de hombres, cuelgan de una pequeña soga como si algùn coqueto lo fuera a vestir.
El museo es un delirio y un menjunje claramente ordenado. No es temàtico, es antimàtico total pues es un paseo por todos los objetos de cocina, baño, moda, gastronomìa, muñecos y mucho màs.
Increìble es pensar el paso del tiempo, cuando uno entra al museo de Gustavo. Cuàntas cosas han cambiado desde las èpocas de antaño en Argentina. Da alegrìa y nostalgia. Dan ganas de gritar que los momentos queden congelados como logrò frizarlos Gustavo Fattori en su sitio cultural porque, al ver estos fragmentos de historia real, podemos disfrutar del paso de las estaciones sin entristecernos por nuestra vegèz.
El Museo Porteño lo de Gustavo queda en Avenida de los Corrales 1860/ 2. Telèfono: 15-4472 0991. Se pueden llamar para programar visitas especiales.
«Foro de Baires» lo recomienda. Visìtelo. Quizàs Mafalda lo invite a tomar un cafè en su Bar Vintage. Anìmese.












