Carlos Gardel y Luigi Pirandello en el Café Tortoni
Por Carlos Szwarcer
El Tango, parte innegable de la cultura de Buenos Aires, también estuvo y está presente en el Tortoni. Como no podía ser de otra manera, su ídolo máximo, Carlos Gardel transitó este famoso café, el más antiguo – en pie – de la ciudad, que desde 1858, año de su fundación, hasta nuestros días, es centro de peregrinación de buena parte de la sociedad.
La más trascendente participación del excepcional cantante en el Tortoni fue en ocasión de brindársele un homenaje al dramaturgo italiano Luigi Pirandello, quien había arribado al puerto de Buenos Aires para debutar con su Compañía, a mediados de junio de 1927; días después fue invitado a un agasajo en el subsuelo del café, en la antigua Bodega, donde funcionaba “La Peña”, espacio cultural que a un año de su fundación ya era reconocido como un “prestigioso cenáculo artístico”. Allí, en la madrugada del 26 Junio de 1927, Pirandello, próximo a cumplir los 60 años, pudo deleitarse con la actuación del “Morocho del Abasto”. La velada comenzó varias horas antes ante un numeroso público, especialmente integrado por gente de las artes y las letras, que concurrió a la anunciada fiesta.
La llegada del escritor mundialmente admirado se produjo poco después de la media noche, al concluir su función en el Teatro Odeón. Ingresó al Tortoni, en medio de calurosas manifestaciones de afecto, acompañado por parte de su elenco: la primera actriz Marta Abba, la actriz Tiziana Malaberti, los actores Lamberto Picasso y Piero Carnabucci y el empresario teatral Sr. Alzati. Como broche final se presentó Carlos Gardel, acompañado por sus guitarristas Guillermo Desiderio Barbieri y José Ricardo, interpretando: Mi noche Triste, Rosas de Otoño y Senda Florida. Los temas fueron excelentemente recibidos por Pirandello, quien escuchó con suma atención al “estilista” en aquellas “canciones populares porteñas y pampeanas”, temas así definidos por los diarios de la época. Fue esta parte del espectáculo la que pareció disfrutar más el ilustre invitado. “Discreto y humilde”, de “parcos ademanes” y “sonrisa leve y melancólica”, se sensibilizó notablemente con la inigualable voz y el arte escénico de Gardel. Aseguran aalgunos autores, rememorando esa noche, que hubo una singular expresión de admiración en el rostro del literato italiano al escuchar al cantante argentino que desbordaba vitalidad, y que en ese entonces contaba con treinta y siete años y una carrera artística en pleno ascenso. También la prensa italiana se haría eco de este acontecimiento cultural mencionando, a tal efecto, las “canzoni popolari di Carlo Gardel”.
Carlos Gardel y el Café Tortoni, el representante máximo del tango y el más famoso café de la ciudad, son dos íconos entrañables de Buenos Aires que, además, afortunadamente coincidieron en un tiempo. Un lugar y un ídolo popular que dejaron su impronta en esta hermosa ciudad, a la que caracterizan y enriquecen con sus valiosas historias.












