Invitamos a alguien a tomar el mate o el té, o vamos a la panadería a comprar pastarola, y los primero que nos preguntan es: «¿Pastafrola de membrillo o de batata»?
Según cuenta la leyenda, el origen de la pasta frola se debe a Parténope, una sirena que cada año visitaba el Golfo de Posillipo. Los napolitanos, como homenaje, le regalaban trigo, requesón, huevos, agua de flores de naranjo y otros ingredientes que 7 vírgenes se acercaban a recoger. La sirena, agradecida, elaboraba con ellos esta tarta que regalaba a los napolitanos.
Otra versión dice que unas religiosas la inventaron en el convento de San Gregorio de Armeno en Nápoles. La llamaban “pastiera napoletana” y la rellenaban de una crema compuesta por leche, mantequilla, ricotta, huevos y ralladura de naranja entre otros ingredientes. Su fama traspasó los muros del convento hasta llegar a la corte de los Borbones que en aquella época gobernaban Nápoles y se convirtió en un dulce muy apreciado en toda Italia. Con los inmigrantes italianos llegó a Argentina y se produjo la mezcla cultural que propició el cambio en el relleno con ingredientes propios de esas tierras, como el dulce de membrillo, de batata o el delicioso dulce de leche.
Veamos la preparación de la Pastafrola
1. Batir la manteca pomada con el azúcar.
2. Agregar los 2 huevos y la harina, y unir todo sin amasar.
3. Directamente en una pizzera enmantecada y enharinada cubrimos la base con al mano (bien fina porque luego va a crecer). Separamos una parte de la masa para el enrejado de después.
4. En una cacerola poner los cubos de membrillos con un chorrito de agua caliente. Dejar calentar un poco hasta que se ablanden para poder pisarlos con un pisa papa hasta tener un puré de membrillo.
5. Volcar el membrillo sobre la base, agregar el enrejado de masa y llevar a un horno medio por 25 / 30 minutos, y a disfrutar.
Otra duda que a veces surge es si el término es pastaflora o pastafrola. En verdad, se aduce, que si viene del italiano pasta frolla , así debe pronunciarse y escribirse.













