Los graffiteros conforman grupos nómades que la calle aglutina. Asimismo, la tecnología favorece la articulación entre ellos y desde las redes sociales adquieren mayor visibilidad. Para Claudia Kozak, Doctora en Letras y autora del libro “Las paredes limpias no dicen nada”, el graffiti hace posible reconocer territorios. Kozak aporta el caso de graffitis que suelen repetirse durante una serie de cuadras y luego abruptamente se interrumpen, lo que hace pensar en la delimitación de jurisdicciones que evidencian fuertes lazos de cohesión grupal sobre el espacio barrial y que manifiestan un juego de disputas y tensiones en la ocupación del territorio.
Es interesante la experiencia generada en el sitio web “GRaFiTi: Escritos en la Calle” www.escritosenlacalle.com. Se trata de un novedoso espacio colaborativo donde cada graffitero sube una imagen de su obra, la titula y la ubica geográficamente, ofreciendo un mapa con los principales puntos de interés en la temática.
Por todo èsto, y no mucho menos, la calle Gascòn del 1100 al 1500 homenajea con su pincelada al arte de los graffiteros.
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