Noelia Guerrero nos enseña, desde el programa radial «La Naranja», una serie de actividades para disfrutar de Buenos Aires. Entre ellas “Frida y yo”. esta propuesta llega a la Usina del arte luego de presentarse en Reino Unido, Francia, Brasil, España y México. Concebida especialmente para ser recorrida por niños de 5 a 10 años, propone un viaje a través de la vida y la obra de la célebre artista del siglo XX, figura emblemática del arte moderno mexicano.
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“Frida y yo” es un paseo libre y poético con dispositivos lúdicos que permiten a los chicos y sus familias viajar por la obra y vida de Frida Khalo. El recorrido y su escenografía invitan a una reinterpretación de las fuentes de inspiración de la artista alrededor de diferentes temas como el autorretrato, el dolor, la familia y la naturaleza.
Los chicos podrán adentrarse en una Casa Azul a su medida, sentarse en una mesa surrealista y descubrir esqueletos de almohadones, en las paredes se podrán apreciar algunas de las citas más conocidas de la pintora, las cuales son acompañadas de siluetas, figuras y dibujos de animales que evocan su universo tan característico.
La exposición utiliza el autorretrato como tema principal para proponer actividades que permitan a los niños cuestionar e investigar sobre la vida de la artista y la suya al mismo tiempo.
Durante el recorrido, los chicos tendrán que imaginarse diversas situaciones y ponerse en el lugar de Frida, para así sentirse identificados con ella cuando pasen por momentos y experiencias que son recreados en la muestra.
Por otro lado, Noelia nos lleva a realizar una visita guiada por la Reserva Ecològica. Aquella tierra había sido, hasta mediados de siglo pasado, nada menos que el desertado Balneario Municipal; luego, en un intento por recuperar el área, se había intentado rellenarlo para ganar terreno al río y construir encima el nuevo
Centro Administrativo de la Ciudad. Este proyecto fue abandonado en 1984, dejando desperdigados una gran cantidad de escombros.
Con las palas depuestas, la naturaleza comenzó su trabajo. Sin prisa y sin pausa, la vegetación cubrió y emparejó los restos de cemento y ladrillo. Sobre el barro comenzaron a crecer los juncos y cortaderas que se ven en la actualidad. Dos años más tarde, con la mediación de fundaciones ambientalistas, la Municipalidad de Buenos Aires declaró la zona Parque Natural y Reserva Ecológica.
Hoy en día, sus senderos esconden unas 300 especies de aves, entre las que se cuentan el benteveo, el chingolo, el carpintero y el cisne; los sauces criollos y los alisos conforman sistemas de bosques, y conviven con otras 575 especies de plantas y unas 42 de hongos. Además, se pueden visitar el renovado Paseo de la Rambla y la nueva Playa de la Reserva, que recuerdan a su origen y se disfrutan ahora, cualquier día del año.












