Por Mercedes Giangrande. País de primer mundo en el que aún nos queda mucho por aprender, ante la primera disconformidad laboral, se piensa en realizar un
corte. Sea cual fuera la actividad a la que nos dedicamos. Sin pensar cómo afecta al resto de la sociedad.
Tal vez se piensa erróneamente que haciendo ruido, es decir molestando al otro, las autoridades anunciarán la solución a dicha petición. En busca de la calma, no obstante no se manejan de dicho modo.
Paralizamos la ciudad por nada, dado que todo continúa igual, quizás debemos ir en busca de una medida más inteligente. Sin perjudicar a nuestro amigo, el que seguramente nada tiene que ver con nuestro fastidio.
Teniendo en cuenta que cada individuo padece un problema similar. Los motivos son conocidos por cada uno de nosotros. Todo está dentro del mismo paquete, en el mientras tanto: nos encontramos a la espera de las nuevas medidas. ¿Cómo nos sacudirá esta vez? Obviamente que se espera que se apliquen a todos los integrantes del país.













