
Como en un perdido libro de cuentos, las rosas ya hace días que han brotado en pétalos de diversos colores para que, a su vez, se confundan con aquellas que se abren entre medio de los arboles y las sombras al pie del viejo puente griego. Ese bello icono blanco de los enamorados, al cual ya hemos hecho alusión tiempo atrás, y el que posee a sus pies el bello lago que hoy yace manchado de una particular y basta alfombra con pétalos de rosas, permanece allí como divisor del lago encantado y su jardín de rosas. Por otro lado, la alfombra que tapa el agua, no es oleaje sucio, es una bella alfombra de pétalos de rosas. Son coronas de rococó y otros pétalos sueltos que maravillan a quien pasea por el lugar.
Hoy el Rosedal del Parque Tres de Febrero luce en su esplendor esperando la proximidad del verano.













