Pareja: Cómo discutir saludablemente. La comunicación es la base de toda relación amorosa. Si no podemos expresarnos libremente, o nos da miedo decirle lo que pensamos a nuestra pareja, la relación tiene sus días contados. Como han comprobado multitud de expertos, los fallos de comunicación son la base de la mayoría de las rupturas.
Una cosa hay que tener clara: en cualquier relación a largo plazo los conflictos son inevitables. La longevidad de un noviazgo o matrimonio, y la felicidad del mismo, depende en gran medida de la manera en que tratemos estos conflictos.
El concepto clave de la comunicación en una pareja es la retroalimentación (feedback, en inglés), un principio propio de la teoría de la información, pero que, tras su definición, se ha aplicado a todo tipo de disciplinas. Se trata de un mecanismo de control por el cual un parte de la señal de salida se redirige a la entrada, para regular su comportamiento. El concepto, aplicado a la comunicación en una pareja, implica que nuestro compañero pueda informarnos de lo que cree hemos hecho mal, para que así podamos corregir nuestro comportamiento. Aprender a dar y recibir críticas, a generar retroalimentación, ayuda a incrementar la confianza en la pareja, hace que las conversaciones sean más fluidas y fomenta, en definitiva, unas relaciones más saludables en conjunto.
Creando el escenario para discutir saludablemente
Para que el feedback funcione en una pareja, antes es necesario crear un ambiente propicio a que éste aparezca. Es imposible trabajar la comunicación si están atrofiadas las vías por las que debe fluir, por ello es decisivo fomentar un ambiente de confianza, en el que la honestidad sea la norma, y no la excepción. Pero no basta con ser sincero, además debemos estar dispuestos a que nuestra pareja también lo sea, aunque duela. La crítica, en ambos sentidos, es positiva si sirve para ayudarnos mutuamente y solucionar conflictos, y si ambas partes tienen claras que las discusiones se desarrollan con esa intención. Sólo así podremos crear una correcta retroalimentación.
* Si no hay mensajes positivos es difícil que nos tomemos bien los negativos
Patricia Núñez Vega












