Implican un verdadero peligro pero ya, desde hace tres semanas, las calles de Cabrera, en su intersecciòn con Palestina y Gascòn permanecen rotas. Con zanjones cavados que llevan carteles de «Peligro» los vecinos ya deben acostumbrarse a circular por el pandemonium de los arreglos que le corresponde reparar a la firma responsable. Edenor es la empresa que, constantemente, rompe las veredas y, cuando todo parece volver a la normalidad, vuelven para deshacerlo todo de nuevo.
Por todo èsto, ya los vecinos del barrio de Palermo, han comenzado a sufrir los «primeros chispazos» por la intermitencia de sus cortes. Cortes que han aparecido hace semanas atràs.
Asì es que, con el mayor consumo de luz, en la estaciòn del verano, es vergonzoso el servicio que Edenor ofrece. La facturas son imposible de costear y los cortes ya comienza a sentirse pero, como si pertenecièramos al primer mundo, los tarifazos no dan tregua a la sociedad.
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