Segùn Vinòmanos, en los vinos, los años son un factor vital. Ya sea el de cosecha, el de embotellado o los años que el vino lleva en botella, siempre hay un fecha que define o explica su expresión. Incluso podemos decir que el tiempo en el vino tiene su propia expresión con aromas y sabores especiales.
En nuestro país, existió una vieja escuela que se ocupaba de la crianza del vino. El caso más emblemático es Bodegas López que aun hoy en sus Montchenot invierte una década de crianza en toneles antes de lanzarlos al mercado con casos singulares donde ese tiempo puede llegar a los veinte años.
Sin embargo, con los años esa practica fue reemplazada por otra: los vinos llegan mucho antes a las manos de los consumidores y son ellos mismo los que se ocupen de la guarda. Hasta ahora, que parece cambiar la tendencia y el tiempo en el vino empieza a contar de otra manera.
Hoy el tiempo vuelve a ofrecer sabor en auge. No sólo porque las bodegas lanzan vinos anclados en el el tiempo –como demuestran los siete nuevos que verás más abajo–. Basta observar en Instagram como la fotos de botellas muy añejas despiertan tsunamis de likes al igual que las verticales de vinos icónicos en cada presentación de una nueva añada. Afortunadamente, el sabor del tiempo se impone nuevamente como atributo indispensable de un gran vino.













