Por Mercedes Giangrande. Ocasiones en que se nos ocurre sorprender a alguien por el festejo de su cumpleaños. Nos conectamos con que debe ser una idea especial. Cuando el homenajeado comienza a transformarse en adolescente, debemos pensar minuciosamente para lograr nuestro proyecto. Con la finalidad de que el impacto se lleve a cabo.
Planear un evento diferente, la idea es un ambiente tranquilo con efectos similares que se ven en los lugares al que ellos denominan boliche. Ya sea matiné o noche dependiendo de la edad. Luces que giren, sumándole la famosa bocha plateada conocida por todos. Cotillón adecuado en lo posible luminoso.
Interiorizarnos en la música que les agrada, ya contamos con el proyecto, nos resta llevarlo a la práctica, ponernos en actividad para obtener cada una de las piezas planeadas. Ocupándonos de las direcciones de comercios para adquirirlos.
Finalmente lo obtenemos comenzando con la tarea de decorar el ambiente, parte más linda como así también entretenida. Sin dejar de lado el menú que ofreceremos, el que deberá ser del gusto del agasajado.
Dejándoles un doble mensaje: la sorpresa de la fiesta ofrecida por un lado, además que estas se pueden realizar de manera tranquila sin dejar de ser divertidas. Me refiero a los episodios que realizan en las previas, sin necesidad alguna. Transformando el festejo en preocupación. Aceptando de nuestro lado, que corre por nuestra cuenta la educación, las charlas que debemos mantener con ellos para un comportamiento normal a la hora de concurrir a los boliches.













