Pero para los demás, está un nuevo índice compilado por la firma alemanaDeutsche Bank que compara cuánto cuesta la cita promedio en ciudades de todo el mundo. El «índice de la cita barata», recuerda al célebre índice Big Mac, ideado por la revista británica The Economist, que muestra las diferencias internacionales en el costo de la vida, medido por lo que cuesta una hamburguesa de McDonald’s en distintas ciudades del orbe.
Este nuevo índice trabaja el mismo concepto, pero extendiéndolo a lo que puede costar una salida nocturna, más bien frugal, con un/a acompañante.
Examina lo que cuesta una cena de hamburguesa para dos con sus respectivos refrescos, dos boletos para el cine, un par de cervezas y los taxis respectivos. En su versión de 2015, incluye a 31 ciudades de todo el mundo, incluyendo a algunas latinoamericanas. Lo más barato y lo más caro. ¿Y bien? ¿Quiénes son los campeones del índice? Bombay, la capital financiera de India, es una verdadera ganga. Una noche de diversiones sencillas y buena conversación con su pareja sale en apenas US$24. En cambio, exactamente la misma actividad en San Francisco, la bella ciudad costera estadounidense, cuesta más de cuatro veces más: US$104.
Apenas ligeramente menos caro es Tokio, con US$103.50.
Tres ciudades latinoamericanas hacen parte del índice.
En Río de Janeiro el plan «salida económica» cuesta US$48.5, mientras que en Sao Paulo está en US$52,30.
Mucho más barata es la Ciudad de México, donde una noche de hamburguesas, cine, y un par de «chelas» (cervezas) sale en US$35, según el índice de Deutsche Bank.
BBC Mundo hizo una pequeña y poco científica encuesta entre algunos de sus corresponsales en América Latina, para ver cómo salen libradas otras ciudades de la región en esta competencia.
«En Buenos Aires, dos hamburguesas con sus sodas, dos entradas para el cine con pochoclo, dos cervezas y dos boletos de metro o colectivo, te sale por unos 350 pesos (US$40 dólares al cambio oficial y unos US$30 al cambio paralelo)», asegura desde la capital argentina el corresponsal Ignacio de los Reyes.
«Aunque si en el país de las pizzas, las empanadas y las parrillas yo invitara a alguien a una cita en una cadena de comidas rápidas, probablemente me responderían con un: ‘¿Me estás cargando?'», advierte el corresponsal.
En su conjunto, las grandes capitales latinoamericanas parecerían estar hacia la mitad de una tabla comparativa entre las ciudades del mundo. Ni tan caro como en Japón, ni tan barato como en India.
Por Patricia Núñez Vega












