Las compañías de buses advierten que el precio del pasaje podría llegar a aproximadamente $2.500 sin los subsidios. Ellos comentan que los ingresos actuales no son suficientes para cubrir los costos operativos, en especial los salarios y el mantenimiento de los vehículos.
Por otro lado, el número de pasajeros ha disminuido en un 13%, pero el viaje no se ha vuelto más cómodo: las empresas han disminuido la frecuencia, hay menos vehículos en circulación y muchos buses tienen problemas de mantenimiento. Adicionalmente, las tarifas varían de acuerdo a la jurisdicción y algunos usuarios gastan entre $5.000 y $7.000 diariamente en transporte.
En medio de esta situación, las compañías demandan más fondos, el Gobierno intenta reducir los subsidios y los pasajeros dicen que ya no pueden soportar más aumentos.












