Siempre pensamos que envejecer es un proceso lento y constante. Sin embargo, la ciencia acaba de demostrar lo contrario. Así lo enseña Comunidad Biológica. Por eso, investigadores descubrieron que nuestro cuerpo no envejece al mismo ritmo todos los días. Existen cambios biológicos repentinos.
La alteración más severa ocurre alrededor de los 50 años. En esta etapa, nuestras proteínas internas cambian profundamente.
De este modo, el sistema vascular es el primero en debilitarse. Específicamente, la aorta comienza a liberar proteínas dañinas al torrente sanguíneo.
Por ello, estas proteínas viajan por la sangre y transmiten señales directas que aceleran el deterioro de otros órganos sanos.
Este proceso genera una inflamación crónica celular. Como consecuencia, notamos una disminución real en nuestra fuerza y coordinación.
Para finalizar, hay que comprender este mecanismo biológico, el cual permite buscar nuevas soluciones médicas. El próximo paso clínico será bloquear estas proteínas perjudiciales.













