Discutir sobre política nos ha costado amigos e incluso el contacto con algunos familiares. Resulta increíble imaginar que por culpa de Perón, Milei, Larreta, Cristina o cualquier otra figura, hay personas con las que ya no hablamos, incluso en ocasiones especiales como Navidad o Año Nuevo. Aún peor, con el paso de los años, recordamos la razón de ese distanciamiento y, al rememorar esos momentos, sentimos una profunda tristeza porque el tiempo es valioso y no hay forma de recuperar esos instantes especiales que se perdieron en una discusión sin lógica.













