El Jardín Japonés fue inaugurado el 17 de mayo de 1967, proyectado y construido por la colectividad japonesa, para luego ser donado por intermedio de la Embajada del Japón, a la Municipalidad de Buenos Aires, en agradecimiento al pueblo argentino por ser el país que le abrió sus brazos en tiempos de inmigración.
La idea surgió con el propósito de crear un hermoso lugar perdurable de encuentro entre la colectividad japonesa y los príncipes herederos al trono imperial, Michiko y Akihito, quienes pronto vendrían a la Argentina. Aquella visita, pactada para mayo de 1967, era un acontecimiento único sin precedente alguno, ya que por primera vez, un miembro de la familia imperial visitaba el país. La colectividad japonesa y sus descendientes abrazaron la noticia con orgullo y alegría: «los príncipes nos visitarán». Fue así que con esfuerzo y dedicación lograron, en tan sólo 50 días, juntar fondos suficientes y crear una belleza única e inigualable en la Ciudad de Buenos Aires.
¿Sabías que, todos los años, entre fines de julio y principios de agosto, el Jardín Japonés se viste de rosa?
Durante unas semanas, en pleno invierno porteño, los cerezos —sakuras, en japonés— florecen y nos regalan un
espectáculo visual absolutamente mágico.
El sakura es el árbol más emblemático del Japón. Al tiempo de florecer y antes de marchitarse, los pétalos caen suavemente, simbolizando la belleza efímera y la fugacidad de la vida.
Cuenta una leyenda que, en un principio, las flores de los sakuras eran blancas. Pero, como un samurái realizaba su seppuku —haraquiri o ritual de suicidio japonés— delante de un cerezo, sus flores empezaron a tornarse rosas, porque el árbol absorbía la sangre.

En la cultura japonesa, existe una festividad llamada Hanami, que significa, literalmente, “ver flores”. Familiares y amigos se reúnen a compartir un momento bajo los árboles, contemplando el encanto de sus flores.
Esta costumbre se remonta al siglo VIII, a las fiestas del Día de las Niñas, en las que se componían poemas a la vera de un arroyo, observando las flores y bebiendo sake en copas que se dejaban flotar en el agua.
Construido en 1967, la idea del Jardín Japonés surgió cuando se anunció la visita de los príncipes Michiko y Akihito. Era la primera vez que un miembro de la familia imperial vendría a la #Argentina. La colectividad japonesa y sus descendientes lograron, en 50 días, juntar los fondos suficientes para crear el jardín de estilo japonés más grande fuera del país nipón.
El lugar invita al goce de la naturaleza y a la meditación. Luego de pasear entre bonsáis, azaleas, orquídeas, puentes y faroles de cuento, podemos sentarnos en la #Chashitsu, un espacio diseñado para la ceremonia japonesa del té.
El Jardín Japonés fue donado, por medio de la Embajada del Japón, a la Municipalidad de Buenos Aires, en agradecimiento al pueblo argentino por recibirlos en tiempos de inmigración.
Considerado un “pequeño Japón en la Argentina”, siendo uno de los lugares más elegido por los viajeros de todo el mundo en busca de cultura japonesa y paz interior, fue declarado «bien de interés histórico y artístico de la Nación».
Visitas guiadas
Sábados, Domingos y Feriados a las 11 hs
Contacto: 1122572130 – visitas@jardinjapones.org.ar
Cómo llegar
El Jardín Japonés se encuentra ubicado en el corazón de Buenos Aires, dentro del Parque 3 de Febrero de Palermo. Ingreso por Av. Berro esquina Av. Casares
En Colectivo: Usted puede tomar cualquiera de las siguientes líneas: 10, 15, 37, 59, 60, 67, 93, 95, 102, 108, 110, 118, 128, 130, 141, 160 y 188.
En subte: Usted debe tomar la línea D (color verde) y bajarse en la estación Plaza Italia y caminar unas 8 cuadras bordeando el Eco Parque de Buenos Aires.













