El equipo de Monumentos y Obras de Arte de la Ciudad realizó trabajos de restauración en varias esculturas de este espacio verde emblemático. Algunas de las piezas sobre las que se trabajó fueron Venus y La Bañista, y las tareas se realizaron sin necesidad de trasladarlas.
La dirección es Av. Santa Fe 3951 y abre de martes a viernes de 8 a 19 h, y los sábados, domingos y feriados de 9.30 a 18 h.
Dentro de los monumentos que integran que Jardín Botánico Carlos Thays encontramos la Flor indígena. Escultura en piedra arenisca perteneciente al artista argentino Gonzalo Pondal Leguizamón (1890-1944).
Se trata de un desnudo en actitud de devoción. Fue emplazada en el Jardín Botánico el 10 de diciembre de 1979.
El despertar de la naturaleza, en cambio, es una obra es Patrimonio Nacional. Representa el sueño interrumpido de dos niñas, una de pie y otra arrodillada, que con su hermosura hacen vibrar el entorno.
Se inauguró el 5 de octubre de 1938. El municipio adquirió el yeso en 1931, al fallecer su autor, realizando su reproducción en mármol blanco de Carrara en 1938.
Juan De Pari nació en Milán, Italia, en 1857 y falleció en 1931. Vino a nuestro país en 1886.
Jardín Botánico Carlos Thays: El despertar de la naturaleza
Por otro lado se halla L’Aquaiolo. Su nombre significa “el aguatero” y representa a un adolescente desnudo que ofrece de beber con un gesto y una sonrisa que van más allá de la oferta del agua. Sobre su cadera derecha lleva apoyado un cántaro que vuelca el agua y sirve como surtidor para la fuente que se encuentra a sus pies. En su mano izquierda lleva un jarro pequeño que ofrece amablemente.
Es una de las obras más célebres del autor, quien resolvió muy ingeniosamente lo escultórico y lo decorativo, sin resentir el mensaje artístico.
La obra fue donada por el Dr. Ezequiel P. Paz a la Municipalidad para su instalación en una de las plazoletas que conforman la Plaza San Martín, entre Maipú y Esmeralda. Retirada de allí en dos oportunidades para su reparación, se decidió en septiembre de 1988 instalarla en el Jardín Botánico para protegerla del posible vandalismo, colocando una copia en su emplazamiento original.
Más adelante hallamos la escultura Los primeros fríos. Esta representa a un anciano sentado cuyas manos entrelazadas expresan el crudo rigor del invierno. Junto a él se encuentra una niña recostada en su pecho que alza su mirada hacia el anciano requiriendo protección.
Miguel Blay y Fábregas estudió en Gerona (España), en Italia y en Francia. En 1892 recibe el primer premio de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid por la escultura Los primeros Fríos obra que con su lenguaje modernista influyó en toda una generación de escultores catalanes. La obra también fue premiada con medalla de oro en Barcelona en 1894, donde se encuentra la versión en bronce. La obra en mármol es la que se encuentra en el Jardín Botánico Carlos Thays.
Jardín Botánico Carlos Thays: Los primeros fríos
En cambio, el canto de la cosechadora, trata de una doncella que participa de la cosecha, llevando en sus brazos las mieses recién segadas. Su semblante refleja el regocijo por la abundancia obtenida. Fue comprada por la Municipalidad y emplazada en el Parque Tres de Febrero el 11 de marzo de 1948. El 12 de noviembre de 1977, se procedió a emplazar la escultura en el Jardín Botánico Carlos Thays para evitar el vandalismo.
Asimismo, La loba romana es una copia en bronce del original de la Lupa Capitolina, que se creía realizado en época de los etruscos; investigaciones recientes sitúan su origen en el siglo XI a XIII, en plena Edad Media.
Esta reproducción fue donada por Vittorio Emmanuelle III, Rey de Italia (1869-1947) al Embajador de la República Argentina, Dr. Roque Sáenz Peña, con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910.
El original se encuentra en el Museo del Capitolio, en Roma, donde se realizó la ceremonia de entrega del calco a Sáenz Peña. La primer obra sólo tenía a la Loba o Luperca; las figuras de los gemelos fueron añadidos posteriormente.
La obra donada por Italia fue emplazada originalmente en la intersección de las calles Florida y Diagonal Norte y luego trasladada al Jardín Botánico. De aquí se retiró para hacer dos copias, una para el Jardín y otra para el Parque Lezama, mientras el calco original se ubicó en el hall del Palacio de la Legislatura porteña.
Más aún la 6 sinfonía de Beethoven, es una serie llegó a la Argentina en distintos años: en 1951 lo hicieron las que representaban el IV y V movimiento (2 estatuas), en 1952 el I y III (2 estatuas) y en 1953 el II (1 estatua).
Fueron guardadas en depósito y restauradas en 1962. Dos de ellas se instalaron en la intersección de las calles Salvador María del Carril y Segurola y hoy se desconoce su paradero. Las tres piezas restantes fueron emplazadas en el Jardín Botánico el 3 de setiembre de 1975.
Grupo escultórico, que simboliza una escena a orillas del arroyo. Está constituido por una pastora en posición hincada que lleva sobre sus hombros un pequeño cordero. Ella está escuchando el canto que produce el arroyo en su paso por el bosque.
Se inauguró en 1941 en la Plaza Arenales.
Jardín Botánico Carlos Thays: 6 sinfonía de Beethoven
Todavía cabe señalar la presencia de El Busto a Carlos Thays, con base artística de mampostería, enchapada en mármol travertino nacional, realizado por el escultor Alberto Lagos (1893-1960), el 13 de octubre de 1947 y emplazado en el Jardín Botánico el 7 de Diciembre de 1957 en ceremonia oficial.
Hay que mencionar además, 1er tiempo de la VIa. Sinfonía de Beethoven, es otra gran obra de arte en el Jardín Botánico Carlos Thays, La misma fue realizada en mármol de Carraza por el escultor italiano Leone Tomassi y simboliza el primer tiempo de la «Sinfonía Pastoral» de Beethoven, a partir de una figura femenina que lleva sobre sus hombros un pequeño cordero. Esta figura representa a una pastora escuchando embelesada el canto del arroyo al deslizarse en el bosque.
Finalmente, el 3 de setiembre de 1970, se colocó en el Jardín Botánico.
Para finalizar, el monumento llamado Saturnalia es una escultura que representa una escena de la celebración religiosa pagana que anualmente llevaban a cabo los antiguos romanos, realizada en honor al dios Saturno. Es un calco realizado en bronce a la cera perdida, y fue donada al Museo Nacional de Bellas Artes en 1963.
Es una escena eminentemente teatral. Un patricio arrastra a su derecha a un sacerdote e intenta levantar a otro. A su vez, uno de los sacerdotes extiende su mano hacia una de las patricias que ríe y retrocede apoyándose en el hombro de un gladiador, mientras que su hijo aparta con su mano al sacerdote, acercándose a su madre. El gladiador, observa esta escena, mientras toma por el hombro a una prostituta. Un soldado toma del brazo a un esclavo, que avanza y abraza a un músico que toca dos cornetines, indiferente a lo que acontece.
Una calle de Roma en una noche de Saturnalia. A la derecha del que mira se ve un patricio que arrastra a un sacerdote e intenta levantarlo del piso, otro obscenamente caído por la borrachera. Del resto están borrachos tres, el viejo y los dos sacerdotes flojos y obesos. Uno de ellos, aquél que todavía se tiene en pie, extiende su mano gorda y poblada de anillos hacia una patricia, que ríe ante su obscena reclamación.

















