Por Mercedes Giangrande. No es la primera vez que hablo de este tema, tristemente nada se ha codificado, cada mes del año requiere una necesidad diferente, diferente o igual nada cambia, todas concluyen en el área económica.

Personas que trabajaron una vida, cumpliendo con sus obligaciones, concurriendo a sus actividades laborales, sin faltar un día con la idea de cumplir como así también de no perder ningún código de su salario.
Con la ilusión de que llegado el momento de jubilarse poder disfrutar de una nueva vida, distendidos, sin horarios y con menos preocupaciones.
Distendidos en algún momento del día quizás lo logren. Sin horarios no siempre, dado que la vez que tienen turno con el médico o asistir al banco para cobrar su jubilación, deben realizarlo con antelación al horario que les corresponde para ser atendidos.
Menos preocupaciones no siempre dado que aún continúan realizando malabares para lograr subsistir, sin pretender ahorrar unas monedas en la mayoría de los casos.
Se aproxima Semana Santa, como podría ser un cumpleaños, Navidad, Fin de Año o Reyes o desear pasar un día diferente. ¿Cuentan con los medios necesarios?
Sus fechas de cobro están relacionadas con el último dígito del documento, este mes comienzan a pagarles el día veintisiete de marzo concluyendo el día cuatro de abril respectivamente.
¿Es justo? JUSTO término que provoca estupor, indiferencia. ¿Este el premio al haber dedicado toda sus vidas a trabajar?













