Las bicicletas se veían en las calles cada fin de semana alrededor de las plazas, desde niños hasta adultos las usaban. Sin embargo, durante la semana eran pocos los que se tomaban el atrevimiento de salir a pedalear para llegar a sus trabajos. Un aumento considerable sucedió cuando se incorporaron las Ecobicis en la Ciudad. El programa, que ya tiene diez años de antigüedad, 200 estaciones en puntos estratégicos, 1200 rodados y más de 600.00 usuarios, ayudó a que esto sucediera.
Si bien, desde el punto de vista ambiental, se estaban realizando numerosas campañas de concientización sobre el uso de este tipo de transporte,, a partir de la pandemia y del uso restringido del espacio público se hizo más evidente y necesaria su implementación en la rutina diaria. En ese sentido, Guillermo Tella, Director Ejecutivo del Consejo de Planeamiento Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires, refiere al contexto actual “hoy la calle aparece resignificada como territorio de peligro y de exclusión, más que de contención y de co-habitación” y resalta que es por esa razón que la bicicleta toma importancia. “Afianzar este proceso implica promover un cambio cultural en el que, además del uso recreativo que tradicionalmente ha tenido, comience a absorber otros tipos de desplazamientos”, reflexiona.
¿Cómo impacta en la ciudad?
Los beneficios de la bicicleta son múltiples, pero todo cambio en el transporte impacta de lleno a nivel urbano. ¿Qué sucede entonces en una ciudad originada para el uso de autos y colectivos? Pensar la influencia en el trazado urbano no solo requiere tener en cuenta las arterias de las redes viales, sino también el mobiliario urbano, la luminaria, la señalética, los espacios de guardado y la convivencia con los demás actores de la calle.
“Desde esta perspectiva, la ciclovía deberá ir ganándole territorio a la hegemonía del automóvil y al comportamiento invasivo del colectivo”, indica Tella, arquitecto y urbanista. Por su parte, Felipe Diego González, analista espacial con una maestría en Urbanismo Informático especializada en transporte en NYU, asegura: “La bicicleta hace un uso más eficiente del espacio”. “Cuando ves la capacidad corredor, es decir, la cantidad de personas que pueden moverse por unidad de tiempo y espacio, la bicicleta usa el espacio para circular de modo más eficiente que el colectivo tradicional”, explica.
A su vez, otro desafío actual es el estacionamiento. González hace el análisis en base a los autos y analiza: “Un frente de manzana mide 100 metros de ancho, un auto 4 metros. Podes poner 25 autos por frente. Un edificio de 10 pisos con 2 departamentos por piso, si todos tienen auto, ya te ocupó todo el frente. Esa ineficiencia de uso del espacio se traslada a cualquier espacio”. De esta forma, resulta que la bicicleta como medio de transporte permite liberar superficie urbana para otros fines más útiles.
Asimismo, antes de la pandemia, Buenos Aires se encontraba en el puesto 66 dentro de las ciudades más congestionadas del mundo. En este punto, la bicicleta también es un factor clave para la reducción de la huella de carbono. Además, Gonzalez añade que la bici genera mucha menos contaminación sonora. “La imagen de las ciudades como lugares sucios y ruidosos en el siglo XIX era por la industria, hoy es por los autos”, sostiene.
“Un mayor uso de la bici, aunque solo sea el 20% de los viajes, no todos, apenas 1 de cada 5, puede hacer que nuestras ciudades sean más tranquilas, seguras, silenciosas, calmas, amables, vivibles y disfrutables”, revela. A su vez,, destaca que son más seguras que otro tipo de transportes.
A nivel social, urbanístico, ambiental y de salud, la bicicleta es una gran aliada. Según Google Trends, durante el 2020 creció un 83% el uso de la bicicleta en Argentina y, en concreto, en la Ciudad de Buenas Aires la cifra asciende a un 98%. Por su parte, desde el Gobierno de la Ciudad, informaron que hubo un 114% más de viajes de ecobicis que en 2019 y la Cámara Argentina de Comercio e Industria de Bicicletas registró un crecimiento interanual en las ventas del 50%. Sin dudas, son los primeros pasos de lo que quizás sea un nuevo paradigma de traslado.
“Hay muchos recorridos que de manera inmediata puede absorber la bicicleta en reemplazo del automóvil”, enfatiza Tella y ejemplifica con los desplazamientos desde el interior hacia las zonas centrales y los traslados desde los barrios a estaciones ferroviarias. González coincide en ese último punto, pero señala que, si bien la mayoría de los viajes que se realizan en el AMBA son cortos, “muchos no lo son y la bici no es el mejor modo”. “Imaginemos alguien que vive en el conurbano sur, lejos de una estación del Roca, y trabaja en Retiro, puede usar la bici para llegar a la estación. Para eso necesita que haya infraestructura que estimule andar en bici como ciclovías y un lugar seguro para estacionar”, ilustra.
Tella sugiere: “Para fomentar el uso de la bicicleta en la ciudad debiera, por un lado, construirse una extensa y articulada red que abastezca a estaciones y a zonas de transferencia, con áreas de parking y recorridos protegidos”. También, señala que esto permitiría fomentar la movilidad saludable y disminuir picos de congestión vehicular.
Hacia dónde vamos
Para el 2023 el Gobierno de la Ciudad espera alcanzar un millón de viajes por día a través del sistema Ecobici. Con ese norte, se implementaron ciclovías de mano única en tres avenidas claves de la ciudad y, en noviembre del 2020, se aprobó un proyecto de ley para la creación del Programa Ciudad Bici, que tiene como objetivo la aplicación de la red de ciclovías y bicisendas de la Ciudad, la promoción del ciclismo urbano, su interconexión con AMBA y la determinación de calles o carriles preferenciales para este medio de transporte, entre otros puntos.
Mientras tanto, en otros países como Londres, las autoridades ya declararon que podría ser una gran solución para el futuro dadas las nuevas condiciones en las que se vive por el COVID-19. A lo largo del mundo, ciudades como Bogotá, Nueva York, Milán y París están ampliando sus redes de ciclovías. Desde el Foro Económico Mundial, a través de sus informes sobre movilidad urbana, advierten sobre las nuevas tendencias e invitan a pensar sistemas de movilidad asequibles, habitables e inclusivos que contemplen todas las posibilidades, desde bicicleta, hasta scooter, skate y monopatines.
En ese punto, Tella comenta que el uso de estos nuevos vehículos tiende a avanzar sobre la calle por la ausencia de lugares específicos, lo que deriva en prácticas inadecuadas y, por lo tanto, molestias a peatones y otros usuarios, como así también posibles riesgos de accidentes. La problemática todavía queda por resolver es la existencia de áreas donde puedan circular los niños con bicicletas. Fuente: Zonaprop.













