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Homenaje a Alejandro Casona

Homenaje a Alejandro Casona

Foto: Foro de Baires

Se realizó en el Rosedal de Palermo, frente al busto del fructífero escritor Alejandro Casona en el Jardín de los Poetas, un homenaje a este notable hombre de letras de la lengua española. El evento estuvo realizado por el Gobierno de la Ciudad, a través de la Comuna 14 y la Dirección Operativa del Parque Tres de Febrero. Participaron el Centro Cangas del Narcea (Comuna 14) y el Centro Asturiano de la Comuna 3.

Presentes en este encuentro, autoridades de esta colectividad como así también la miembro de la Comuna N° 14 (PRO) María Amelia Alonso Álvarez, el Director del Parque Tres de Febrero,  Alejandro Pérez y la narradora, poetisa y locutora Poly Balestrini, quien interpretó y rememoró pasajes inolvidades de este gran escritor a través “Prohibido suicidarse en Primavera”.

Fue una tarde radiante a puro sol donde la gente y oradores participaron gratuitamente de este homenaje no sólo con palabras alusivas sino también a pura música española con danza y recuerdos.

Cabe destacar que el Centro Cangas del Narcea (Comuna 14) fue el impulsor de este homenaje.
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Nació en Besullo, una aldea montañesa asturiana, nieto de un herrero, hijo de Faustina y Gabino, maestros ambos. Su único juguete en la infancia fue un castaño (la “Castañarona”).4 Los traslados constantes de sus padres le llevaron a Villaviciosa y Gijón, donde descubrió el mar y emprendió su bachiller. Su adolescencia y mocedad transcurrieron en Palencia y Murcia. En Murcia, estudió en la Escuela Normal de Magisterio y en la Facultad de Filosofía y Letras y el Conservatorio de Música y Declamación; también se inició como obrero en una carpintería y, tras una escapada con su amigo Antonio Martínez Ferrer como aprendices de cómico de la legua, trabajó de actor en la compañía de Josefina Díaz y Manuel Collado.

Video (1 parte)

Foto: Foro de Baires
Foto: Foro de Baires

En 1922 entró en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid, y cuatro años después obtuvo el título de Inspector de Primera Enseñanza, ganando plaza en el Valle de Arán (1928), donde llegó a poner en marcha un grupo de teatro infantil. En octubre de ese año, se casó en San Sebastián con Rosalía Martín Bravo, compañera de estudios en Madrid. El joven matrimonio se instaló en el pueblo de Lés (Lérida), donde nació, en 1930, su única hija, Marta Isabel, y permanecieron hasta febrero de 1931. En ese periodo, Casona adaptó El crimen de Lord Arturo de Wilde, que fue estrenada en 1929 en Zaragoza por la compañía de Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara, y en la que por primera vez aparecía en cartel el seudónimo Alejandro Casona (en honor a la “casona del maestro” de su pueblo natal, Besullo).

Su vocación didáctica, inspirada en el ideario de la Institución Libre de Enseñanza, le valió ser nombrado por Manuel Bartolomé Cossío (presidente del Patronato de las Misiones Pedagógicas creadas durante la Segunda República Española) director del “Teatro ambulante” o “Teatro del pueblo”. Para este proyecto escribió pequeñas obras como Sancho Panza en la Ínsula y Entremés del mancebo que casó con mujer brava; también adaptó obras clásicas, tanto para adultos como para niños y jóvenes.

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En 1932, consiguió el Premio Nacional de Literatura (España) por Flor de leyendas, una colección de lecturas para jóvenes, ilustrado por Rivero Gil. Al año fotohomenajealejandrocasona3siguiente se le concede el premio Lope de Vega. Con tal espaldarazo, consiguió poner en escena por fin La sirena varada, pieza antinaturalista, definidora ya de su estilo poético a la par que misterioso (“misterioso a la asturiana”, como escribió Max Aub al hablar de él).6 La obra, con el apoyo de Adriá Gual y Margarita Xirgú llegó al público en la temporada de 1934.

El estallido de la guerra civil española rompió toda expectativa de futuro. Casona estuvo en un hospital de Madrid montando representaciones para heridos de guerra con el Teatro del Pueblo y dando alguna conferencia sobre teatro en Valencia antes de dejar España en febrero de 1937, con la compañía de Pepita Díaz y Manuel Collado Montes

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