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Cuando Federico partió del Hotel Castelar

Cuando Federico partió del Hotel Castelar

Por Ana Leguisamo Rameau. Pocas noticias nos causan tanto pesar como anunciar que un sitio de Buenos Aires, ícono y patrimonio de la Ciudad, ha cerrado sus puertas. Ésta es una de esas novedades que nos duele expresar, no sólo por el cierre del mismo, sino porque, además, Foro de Baires supo cubrir muchos eventos allí, y fueron encuentros imperdibles llenos de magia y felicidad..

Hoy, el Hotel Castelar, ha cerrado sus puertas. Ya no deambularán por sus veredas los fantasmas de Federico García Lorca. Tampoco cantarán las voces de Poly Balestrini y María Cafora en un desgarrador homenaje al escritor español, merodeando por su habitación 704.

Se terminaron las visitas guiadas por la residencia temporal de Federico. Se acabaron los duendes con coplas y versos españoles. Se silenciaron los “Olé, olé” que descendían de las escaleras torneadas, cuando María y Poly se enredaban en sus vestidos de volados multicolores y rojo carmesí.

¿Dónde irá a parar el hechizo de aquellos que pisaron los suelos paquetes del viejo hotel?. Norah Lange, Oliverio Girando, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges y Raúl Soldi ya no visitarán los bellos halles, aquellos que los condujeron a descender escalinatas para llegar al salón principal y luego tomar un rico té con masas.

Ya no se reunirán los turistas a caminar por sus rincones, a conocer curiosidades o a degustar el chocolate caliente con churros y dulce de leche, que María Cafora invitaba los miércoles por la tarde en sus apasionadas visitas guiadas con toque español.

Nos conforma pensar que, así como ha sucedido con ciertos bares notables de Buenos Aires, tales como “El Preferido”, “El London City”, “El Británico”, o “Plaza Café”, entre otros tantos, el Hotel Castelar también pueda reabrir sus puertas, para que la magia vuelva a surgir de nuevo y, por sobre todo, para que las fuentes de trabajo renazcan como en los mejores épocas de hace tiempo atrás.

Nuestro inmenso agradecimiento a María Cáfora por habernos hecho formar parte de ese grupo de amigos, que formamos en el Hotel Castelar, cuando conocimos la habitación 704 donde se hospedaba Federico, cuando llegaba del viejo Continente. Gratitud por los bellos eventos con la Chanson francaise d´amour, con el Tango for Export, con tanta poesía compartida, con los cuentos de la vieja radio LS8 Radio Stentor, con las bellas tertulias de té y café, más la amabilidad de siempre hecha amistad y corazón.

Ojalá podamos saludarnos simplemente con un “Hasta pronto” o “Chau”, y que los fantasmas puedan a volver a cantar y a bailar como siempre lo hicieron en el Hotel Castelar.

 

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