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La Línea Nùmero 39

La Línea Nùmero 39

“La Línea Nùmero 39” o “El 39”, como le quieran llamar, ya forma parte del ìcono medio de transporte del barrio de Palermo. Desde Chacarita y hasta Barracas, el corazòn recorre la Comuna 14. Es uno de los recorridos que màs eligen los porteños por su estrategia en trayectos.

Carlitos Balá
“Hoy, con el paso de los años, del tiempo, me siento con las mismas energías que cuando me inicié en la Linea 39, haciendo los distintos personajes y los colectiveros discutían entre ellos para ver quién llevaba a Carlitos, son recuerdos que jamás se borrarán” 

El 8 de febrero de 1932, con 5 “International”, comenzó a circular la Línea 32, uniendo Santa Fe y Carranza, en Palermo, con Caseros y Hornos, al costado de la estación Constitución. En poco tiempo la línea sumó 30 vehículos y prolongó su recorrido por ambas cabeceras. En Agosto de 1932, con 40 coches, llegaba a su actual terminal de

Segùn la empresa en 1935 la línea fue habilitada por la Municipalidad con el número 39, y se prolongó a Villa Urquiza, llegando a Mendoza y Baunes, cerca de Parque Chas. En 1936 cortó el recorrido en Charlone y Lacroze fijando domicilio en Charlone 609. En cuatro años de existencia el parque había crecido a 50 coches. Pero se había sido aprobada en el Congreso la ley de Coordinación de Transportes, que dió origen a la Corporación de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires, y los colectiveros estaban en pie de guerra frente al monopolio que se vislumbraba.

En 1942, ante el inicio de las incautaciones de colectivos, comenzó una prime rhuelga que duró 12 días y como no había negociaciones posibles frente a la intransigencia de la Corporación, un nuevo paro fue declarado en Octubre, esta vez en forma definitiva. A medida que la Corporación incautaba colectivos iba rehabilitando líneas, de forma irregular y con merma de las frecuencias. Los colectiveros independientes, estaban inactivos pero firmes en su postura. Por fin, en Febrero de 1943 se firmó el convenio “de tenencia”, entre la Corporación y los propietarios de 13 líneas que no habían sido rehabilitadas, entre las que figuraba la 39. Mediante este acuerdo, los dueños originales cedían sus derechos de explotación y la propiedad de los vehículos a la Corporación, a cambio de la tenencia precaria, por no menos de 90 días, período en que podían explotar el servicio por su cuenta y riesgo. Esta decisión desesperada fue una salida de emergencia para los colectiveros, apremiados por la falta de ingresos luego de un paro de casi 4 meses. Las 13 líneas volvieron a la calle, esperando el milagro que las salvara luego de los 90 días que fijaba el convenio. Y, créase o no, el milagro se produjo.

El nuevo gobierno surgido el 4 de Junio de 1943 paralizó las expropiaciones y 6 de las 13 líneas pudieron continuar como privadas. No obstante, durante muchos años se las siguió llamando “líneas de tenencia”. Entre ellas estaba la 39. La Corporación llegó a incautar 9 coches de la línea, los internos 10, 12, 19, 28, 29, 33, 38, 39 y 49, cuyos números, en señal de protesta, nunca fueron repuestos. A salvo, el servicio fue creciendo pausada pero constantemente. En 1948 llegaron los famosos Chevrolet “sapo”, apodo bien ganado por la forma de su trompa, que marcaron una época en la línea 39. En 1961 fue autorizado el cambio de cabecera a Lacroze y Fraga, y poco después a Maure y Forest. Casi un año más tarde, el 20 de Septiembre de 1962 se constituyó Transportes Santa Fe S.A. Por esos años, la llegada de los Bedford fabricados en el país por General Motors marco un nuevo hito en el parque de la empresa. se adquirieron tres lotes con frente a la calle Jorge Newbery 3943, donde se construyó la terminal actual. El recorrido no sufrió mas variantes y la 39 sopló cincuenta velitas con 64 coches. Desde entonces hasta hoy la línea siguió creciendo.

La reurbanización de la zona comprendida entre las vías del Ferrocarril Mitre y el Mercado Dorrego, en Colegiales, generó una nueva demanda de transporte. En 1992, la 39 se desdobló, identificándose el troncal como 1 y el nuevo recorrido, por las calles Crámer y Costa Rica, como 2. También comenzaron los semi-rápidos, en 1993. Esta nueva modalidad no rindió lo esperado y poco después fue reemplazado por un fraccionamiento en Constitución. En 1995 luego de una encuesta realizada entre casi 10.000 usuarios, la Comisión Nacional de Transporte Automotor (CONTA) distinguía a la línea por sus servicios. La frontalización total de la flota promovió la modificación del tradicional esquema de colores de la línea, incorporando un diseño que incluía el marfil y el plateado en franjas horizontales. El nombre de la empresa, hasta entonces disimulado dentro de una pequeña circunferencia amarilla, fue pintado en grandes caracteres. En los 90 el parque de la línea alcanzó los 84 coches, aunque la numeración llego al 92, debido a los ya mencionados faltantes desde tiempos de la corporación, más el interno 139, primero de piso súper bajo que tuvo la empresa.

La renovación de vehículos, con la llegada de los coches semi-bajos, trajo otra variante de colores, que se estableció hasta hoy. En la culminación del proceso de expansión, en 1996, se inauguró el ramal 3, por Palermo viejo. Este servicio, que recorre Honduras, vino a solucionar la falta de una línea que corriera equidistante entre las Avenidas Córdoba y Santa Fe, transversalmente, para un importante grupo de usuarios que estaban huérfanos de transporte desde 1970, cuando cesó la prestación de la línea 14. A finales de 2007 la Línea incorpora carteleras y ramaleras LED. La Línea 39 cruzó la frontera del nuevo milenio como ejemplo del transporte urbano en una ciudad con renovadas exigencias, que la empresa supo interpretar para seguir transitando hacia el futuro.

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